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Visa Americana para Venezolanos: Retos y Realidades en la Reapertura Consular en Caracas

Antes de reactivar la emisión de visas desde Caracas, se requiere personal especializado, adecuación de las oficinas, protocolos de seguridad, entre otros trámites administrativos. A esto se suma la imposición de fianzas de hasta 15.000 dólares, que hacen más cuesta arriba el proceso.

Desde el 30 de marzo de 2026, Estados Unidos reinició formalmente operaciones en su embajada en Caracas, pero esta reapertura no implica una reanudación inmediata de los servicios consulares. Luego de siete años con la santamaría abajo, la prioridad es la adecuación y mantenimiento de las instalaciones, según confirmaron fuentes diplomáticas a TalCual.

Para que una oficina consular funcione correctamente, requiere infraestructura base (servicios, internet, vigilancia, aseo, etc.), equipos, sistemas informáticos y de seguridad. Como muestra de ello, la embajada publicó recientemente vacantes para electricista, plomero y ayudante de mantenimiento.

Una vez adecuadas las instalaciones, se reciben a los cónsules y vicecónsules, además de incorporar al personal administrativo, quienes atenderán una demanda que probablemente no sea poca y no solo comprende visados, sino también legalización de documentos, servicios notariales y la asistencia a ciudadanos estadounidenses en territorio venezolano. Sin embargo, esa fase «aún no figura en el calendario», de acuerdo con las fuentes de la embajada americana.

Desde el rompimiento de las relaciones diplomáticas en 2019 por el reconocimiento de EEUU a Juan Guaidó como presidente interino, los venezolanos debían viajar a consulados americanos fuera del país para tramitar sus visas. Los destinos más comunes eran Bogotá, Colombia, donde operaba la ahora extinta Oficina de Asuntos Venezolanos (VAU), o Santo Domingo, República Dominicana.

En el escenario hipotético de una reapertura consular en Caracas, la embajada enfrentará la decisión logística de centralizar los procesos abiertos en otros países o mantener su curso actual. El embajador jubilado Oscar Hernández Bernalette sostiene que canalizarlos hacia la capital no solo facilitaría los trámites, sino que fortalecería la relación bilateral, siempre que el proceso se gestione bajo estrictos criterios de transparencia.

Por su parte, Kenneth Ramírez, internacionalista, sugiere que los procesos ya iniciados concluirán en su sede de origen para luego migrar las nuevas solicitudes a la capital a partir de una determinada fecha. «Irá tomando un orden natural», afirma, aunque reconoce que la ruptura tan abrupta de relaciones en Venezuela hace que sea un caso muy sui generis.

Otras prioridades en agenda

A la par de los trabajos de estabilización, existen factores de peso que han movido el foco de atención hacia otras áreas. Según explica David Castrillón Kerrigan, investigador de política exterior de EEUU, el tema consular ha quedado relegado frente a intereses más urgentes para la Casa Blanca: el acceso a recursos energéticos y minerales, y la gestión del retorno de migrantes venezolanos.

En esa misma línea, el componente comercial también se perfila como una prioridad. La embajadora Laura Dogu anunció su intención de vincular a empresarios de ambos países en el video oficial de la reanudación de las operaciones. Asimismo, mencionó varias misiones que le han sido confiadas, entre ellas el diálogo con el gobierno interino y la sociedad civil.

Ramírez describe la recuperación de las relaciones diplomáticas con EEUU como un proceso “gradual”, cuya primera etapa es la estabilización y el monitoreo de la situación de seguridad y política. «Hay que tener un poco de paciencia y esperar a que la embajada amplíe contactos más allá de los actores políticos y eso permee a lo consular. Es un proceso que va marchando, pero hay que entender que hay un cúmulo de tareas por compeltar.»

El lujo de tramitar la visa

En este segundo periodo, la administración Trump ha impuesto nuevas trabas al acceso de visado para ciudadanos de un buen número de países, incluyendo Venezuela. Desde el 21 de enero de 2026, los solicitantes de visas de turismo o negocios (B1/B2) deben pagar una fianza de 5.000, 10.000 o 15.000 dólares. Estos montos son reembolsables siempre que no se exceda el tiempo de estadía.

Al respecto, el internacionalista Kenneth Ramírez advierte que la implementación de esta medida requiere procesos administrativos adicionales para gestionar el depósito y verificar que los fondos sean lícitos, entre otros filtros de seguridad.

Incluso pagando estos montos, no hay garantía de que se apruebe el trámite. Un informe de la Oficina de Asuntos Consulares del Departamento de Estado muestra que 48,22% de las solicitudes de visas de negocios y turismo presentadas por venezolanos fueron rechazadas en el año fiscal 2025.

Según los expertos, la demostración de arraigo en el país y la solvencia económica son determinantes a la hora de aprobar o rechazar la visa. No obstante, en el contexto venezolano, estos requisitos se convierten en barreras por la crisis económica, la fragmentación familiar y el éxodo migrante.

“Creo que no darán visas de larga duración, sino de corta estancia; por cuentagotas y con ciertas restricciones temporales. Quizás en un año más podría ser, pero depende de la voluntad para agilizar o no el proceso,” señala Ramírez.

Esta visión coincide con la de David Castrillón Kerrigan, quien sentencia que la imposición de la fianza demuestra que Washington no está genuinamente interesado en tramitar visados para los venezolanos, al menos no en el corto plazo.

Una carretera de doble vía

Oscar Hernández Bernalette plantea que la reactivación de la sede en Caracas es apenas el primer paso de una estructura que debe expandirse. “Al abrirse de nuevo la embajada americana, lo normal es que la actividad consular se inicie o se abran consulados independientes, que sería lo ideal porque unas relaciones diplomáticas se solidifican con relaciones de todo tipo,” explica.

A su juicio, la demanda de servicios no se limita a Caracas. Cifras del Pew Research Center estiman que para 2024 residían en EEUU 1,2 millones de hispanos de origen venezolano que también requieren asistencia. Además de la sección consular de la Embajada de Venezuela en Washington D.C., los venezolanos en EEUU contaban con oficinas en Miami, Nueva York, Houston, San Francisco, Chicago, Boston y Nueva Orleans.

“Esperamos que todas las funciones ‘aguas abajo’ vuelvan a operar: la sección consular y todas las estructuras de la embajada. El tamaño de las dependencias dependerá de los intereses y el personal, pero lo importante es que el proceso sea constante. Eso demuestra una normalización real. Todo este esfuerzo debe ser en beneficio de los ciudadanos,” puntualiza Hernández.

rpoleoZeta

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