Categorías: PetróleoPolítica

Venezuela como Eje Estratégico en la Crisis Energética Global: Impacto del Cierre de Ormuz en el Mercado Petrolero

Por Dámaso Jiménez

Para los operadores, refinadores y grandes inversionistas de hidrocarburos, la evolución de la capacidad productiva venezolana en los próximos noventa días es en estos momentos uno de los indicadores más relevantes a monitorear.​​​​​​​​​​​​​​​​

El pasado viernes, la reapertura temporal del estrecho de Ormuz desencadenó una reacción alcista inmediata en los principales índices bursátiles globales.

La euforia duró menos de 24 horas. Teherán ejecutó el cierre indefinido del paso marítimo más crítico del planeta, contraviniendo acuerdos suscritos, y reactivó su estrategia de presión energética con una advertencia inequívoca para los mercados: no hay gas, no hay petróleo.

Lo que los operadores de mercado observan hoy no es una perturbación coyuntural. Es la consolidación de una economía de guerra energética, articulada deliberadamente desde Washington como instrumento de presión geopolítica: tolerar la inestabilidad para imponer costos sistémicos a sus principales competidores —China en primer término— allí donde los aranceles resultan insuficientes.

El peso específico de Ormuz

Por este estrecho transita aproximadamente el 20% del consumo mundial de petróleo líquido. Su cierre intempestivo no es una señal de alarma; es la interrupción del nodo logístico más sensible de la arquitectura energética global.

Los efectos sobre la economía estadounidense son ya mensurables y severos, de acuerdo con los datos más recientes de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS):

El precio de la gasolina registró en marzo un incremento del 21,2% —el mayor aumento mensual desde el inicio de los registros en 1967—, acumulando 1,00 USD por galón de alza lineal en las últimas seis semanas.

El precio promedio nacional superó los 4,11 USD/galón a mediados de abril, y este escalada se trasladó directamente al IPC general, llevando la inflación anual estadounidense al 3,3% —su nivel más elevado en casi dos años— con perspectivas de deterioro adicional de no resolverse el bloqueo.

La aritmética estructural es igualmente reveladora: EE.UU. consume 20 millones de barriles diarios (bpd) y produce 13 millones, de los cuales exporta una quinta parte. El déficit operativo resultante, entre 9 y 10 millones de bpd, depende enteramente del mercado internacional.

Si el bloqueo se sostiene, analistas de mercado proyectan que las reservas estratégicas podrían alcanzar niveles críticos antes de que finalice junio.

El factor refinería: por qué el crudo venezolano es irreemplazable

Aquí reside la variable que los mercados no deben subestimar. A pesar de liderar la producción mundial de hidrocarburos, la industria estadounidense extrae predominantemente crudo ligero. Sin embargo, su infraestructura de refinación, concentrada en la Costa del Golfo, fue diseñada y optimizada durante décadas para procesar crudo pesado y amargo. Cerca del 70% de la capacidad instalada responde a esa configuración tecnológica.

El cierre de Ormuz elimina del mercado el crudo pesado de Oriente Medio para el que esas plantas fueron construidas. Forzar la refinación de crudo ligero no es una solucion operativa: reduce rendimientos, eleva costos de producción de gasolina y presiona aún más los márgenes de refinación.

Venezuela, junto con Irán, el otro gran productor de crudos pesados de alta compatibilidad, ofrece el sustituto técnicamente más ajustado para esa dieta refinera. Y a ello se suma una ventaja logística difícilmente replicable: un buque desde Venezuela arriba a Texas en 4 días. La alternativa sería bordear el continente africano con Ormuz cerrado, lo que implica 40 días de tránsito.

Venezuela: de variable residual a pivote energético

La transición política venezolana iniciada el 3 de enero de este año, con la captura de Nicolás Maduro, ha catalizado una recuperación productiva que los analistas del sector venían proyectando como hipótesis de trabajo y que ahora se materializa con velocidad inusitada.

La trayectoria de producción habla por sí sola: desde los 300.000 a 400.000 bpd registrados en 2025, Venezuela escaló a 942.000 bpd al cierre de enero, oscilando entre 903.000 y 1.021.000 bpd durante febrero, según cifras de la OPEP y PDVSA.

En marzo se alcanzó un hito relevante: 1,1 millones de bpd, el nivel más alto en siete años. Las proyecciones oficiales de la OPEP apuntan a superar 1,2 millones de bpd para finales de abril.

Este ritmo de recuperación ha posicionado a Venezuela como el segundo mayor proveedor de crudo de EE.UU., superando a Arabia Saudita y situándose únicamente por detrás de Canadá, una reconfiguración geopolítica del abastecimiento que habría resultado inimaginable hace apenas 18 meses.

Evaluación estratégica: ¿amortiguador o solución?

La respuesta honesta para los ejecutivos que gestionan cadenas de suministro energético es matizada. Venezuela no está en condiciones de sustituir el volumen total que transita por Ormuz. Para cubrir el diferencial que demanda la actual coyuntura, Venezuela requeriría incrementar su producción entre 1.5 y 2 millones de bpd adicionales, objetivo que exige una inversión de emergencia de gran escala sobre una industria que acumula décadas de desinversión, deterioro institucional y sanciones internacionales.

Sin embargo, su rol como estabilizador parcial del sistema de refinación estadounidense ya es constatable.

Sin el crudo venezolano (disponible en el mercado estadounidense desde enero), firmas como Argus Media y analistas citados por CNN Business estiman que el precio de la gasolina en EE.UU. habría escalado al rango de 7,00–8,00 USD/galón. La entrada de Venezuela ha contenido ese escenario, estabilizando los precios en una banda que los operadores describen como “dolorosa pero manejable”: entre 4,50 y 5,00 USD/galón.

La crisis de Ormuz no es un evento de cola. Es el escenario que reconfigura el mapa de proveedores estratégicos para la mayor economía del mundo. En ese mapa, Venezuela ha dejado de ser una nota al margen para convertirse en una variable de primer orden —no por razones ideológicas, sino por pura geometría técnica y logística del mercado de crudos pesados.

@damasojimenez/ Realpolitik / Abril 2026

rpoleoZeta

Entradas recientes

Transición Económica Petrolera en Venezuela: Claves para el Futuro Energético Mundial

Por Ramón Alberto Escalante Ya ha comenzado una transición que fundamentalmente es económica y en…

4 horas hace

Crisis del Gas en Colombia: Dependencia, Alzas y Decisiones Olvidadas que Amenazan la Economía

En medio de una incertidumbre global, el exministro de minas Amylkar Acosta señala que Colombia…

5 horas hace

Niños y Niñas Exigen Mayor Inversión Pública en Educación: Un Encuentro de Voces en Colombia

Seis aspirantes presentaron a los niños propuestas como subir inversión educativa del 0,8 % al…

5 horas hace

Gerrymandering en EE. UU.: Amenaza a la Representación y la Democracia en Virginia y Más Allá

La legitimidad del voto en Estados Unidos vuelve a quedar en entredicho tras la aprobación,…

9 horas hace

Las 10 Empresas que Mejor Remuneran a sus Direcciones en Colombia: Terpel a la Cabeza con $14 Millones por Sesión

Terpel, una de las tres juntas en las que está Sylvia Escobar, paga $ 14…

9 horas hace

Discurso de Rafael Tomás Caldera en la UCAB: Un Llamado Urgente a la Democracia y los Valores Cívicos en Venezuela

Al agradecer esta distinción, que honra la memoria del rector Virtuoso y, en especial, su…

19 horas hace