Muchos empresarios que acumularon grandes fortunas en los años de prosperidad económica en Venezuela y que las vieron amenazadas con la llegada de Hugo Chávez y su Revolución Bolivariana se trasladaron a vivir a Estados Unidos y Europa. Así ocurrió con Oswaldo Cisneros quien murió el 8 de noviembre de 2020 en Miami, pero aun permanecen en el exterior herederos o parientes suyos como Adriana Cisneros, hija de su primo Gustavo, otro reconocido empresario venezolano.
Desde Miami, en Florida, donde vive, está impulsando la recaudación de hasta 1.000 millones de dólares para un fondo de capital privado destinado a la reconstrucción de Venezuela, según Bloomberg. La directora ejecutiva de la firma de inversión Cisneros se ha planteado que las inversiones deberían estar enfocadas principalmente en infraestructura, logística, telecomunicaciones y energía, motivada a la expectativa de que el gobierno realice una ola de privatizaciones a corto plazo.
Parte de este capital lo aportará Cisneros y se espera el aporte de corporaciones, inversionistas institucionales que desean participar, con lo cual el tamaño del fondo podría lir más allá de 1.000 millones de dólares.
Cisneros es un apellido emblemático para el sector privado venezolano. Forman parte de un linaje que empezó con Antonio y Diego Cisneros al llegar casi un siglo atrás con la franquicia de Pepsi Cola, ahora se trata de reconstruir la infraestructura perdida de Venezuela.
Historia de una gran fortuna catapultada hace 30 años por una audaz movida
El 16 de agosto de 1996, Oswaldo Cisneros protagonizó una de las más destacadas e icónicas operaciones del mundo empresarial venezolano. Ese día Venezuela giró de Pepsi a Coca Cola. Pepsi dominaba el 85 % de las ventas de refrescos en el país, uno de los pocos donde superaba a su rival. Cisneros había entrado en negociaciones sin llegar a un acuerdo. La batalla se llamó “la guerra de las colas,” con derrota para Pepsi que duró seis meses fuera de los anaqueles al no tener infraestructura para producir.
Diez meses después, Oswaldo Cisneros dio un segundo golpe financiero anunciando la venta de sus activos en Coca-Cola a Panamco -Panameican Beverages Inc- la embotelladora. Pepsi terminó en manos de Empresas Polar de Lorenzo Mendoza y Panamco se fusionó en 2003 con la mexicana Femsa. Oswaldo Cisneros había pasado la página de la historia que empezó en 1940 cuando dos cubanos, Diego y Antonio Cisnetos, su tío y su padre, recibieron de Pepsi Cola Internacional la franquicia exclusiva del mercadeo y venta de su producto en Venezuela.
El imperio empresarial de los Cisneros tomó vuelo y hoy tiene marcas que siguen fuertemente vigentes en el mercado venezolano. En la juventud los negocios de Oswaldo tuvieron un sello familiar con su hermano Gustavo que tras la muerte de su padre lideró la Organización Cisneros y se dirigió a inversiones en medios y entretenimiento con Venevisión a la cabeza. Oswaldo se dedicó a las telecomunicaciones impulsado por su segunda de sus tres esposas, la artista cubana Ella Fontanals quien lo convenció de incursionar en ese nuevo mundo.
Fue socio minoritario de su otro primo, Ricardo, en la gestión de la Cervecera Regional, la segunda en importancia en Venezuela, y de los Leones del Caracas, el equipo de béisbol profesional de mayor importancia en el país, comprado por la familia en 1996. Además, en la agroindustria tuvo presencia en Central Azucarero Portuguesa, un importante ingenio azucarero, y Fábrica Nacional de Vidrios, productora de envases de vidrio utilizados por diversas industrias alimentarias y de bebidas, porque su interés era diversificar los negocios familiares más allá de las bebidas.
El pionero de la telefonía móvil
Su gran sello empresarial son las telecomunicaciones. En 1991 fue fundador de Telcel, primera empresa de telefonía móvil de Venezuela. La primera también que introdujo el servicio de prepago, una innovación que transformó el mercado móvil en el país y que luego sería adoptada en varios países de América Latina. En 2006, compró la mayoría accionaria de la telefónica Digitel a su propietaria, la italiana TIM, y la rebautizó como Digitel GSM, luego de fusionarla con Digicel e Infonet, otras dos empresas venezolanas de GSM. Digitel sigue siendo una de las tres grandes proveedoras de servicios de telefonía móvil del país.
La Organización Cisneros maneja gran parte de las telecomunicaciones en Venezuela y controla un conglomerado de medios de comunicación, entretenimiento, medios digitales, inversiones inmobiliarias y desarrollos turísticos, teniendo más de 550 millones de consumidores de habla hispana y portuguesa en América y Europa. Tiene sedes en Caracas, Miami y Nueva York, pero su operación se extiende a España, Argentina, Perú, China, México, República Dominicana y Colombia.
Además de su papel en las telecomunicaciones, Cisneros incursionó con fuerza en el sector petrolero y energético. Fue presidente de Maritime Contractors de Venezuela S.A., una compañía dedicada a servicios de perforación en el sector petrolero. En 2016, firmó un acuerdo con la estatal Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa) para tener participación en la empresa mixta Petrodelta, a través de su firma Delta Finance. El convenio buscaba triplicar la producción en la Faja Petrolífera del Orinoco. Sin embargo, al poco tiempo los pozos en el estado Monagas se paralizaron y el Estado terminó con una deuda de alrededor de un mil millones de dólares a Cisneros. En ese negocio no fue ganador. Ocupó un cargo en la junta directiva de Canacol Energy Ltd., una empresa de energía con operaciones en Colombia y otros mercados, diversificando así sus intereses más allá de Venezuela.
Su visión empresarial le llevó a estar vinculado con otras compañías como Suelopetrol C.A., una empresa petrolera con presencia en varios países, y a mantener posiciones en entidades relacionadas con la extracción y servicios de energía.
Este es uno de los mejores ejemplos de la formación de grandes fortunas en Venezuela y que la Revolución Bolivariana de Hugo Chavez persiguió con medidas drásticas como las expropiaciones forzadas, que continuó Nicolás Maduro y llevó a que muchos acaudalados venezolanos abandonaran el país dejando atrás sus compañías y serían muchos de ellos quienes estarían de regreso a un país que vuelve a verse como un gran escenario de negocios pero también de reencuentro de sus raíces culturales, familiares y vitales.
Cisneros Fajardo, el empresario, supo mantener una relación no solo con Maduro y antes con el fallecido expresidente venezolano Hugo Chávez, sino también con Henrique Capriles, un opositor. De él es cercano porque Andrés Capriles, hermano del político opositor, contrajo matrimonio con Claudia Cisneros, una de sus hijas con Ella Fontanas.
Edificios y una isla en el Caribe
Oswaldo Cisneros también estuvo vinculado a inversiones inmobiliarias, aunque esta faceta fue mucho menos pública y conocida que sus grandes negocios corporativos. Entre los activos señalados en distintos reportes sobre su herencia se mencionan: edificios y construcciones de lujo en Caracas, incluyendo propiedades emblemáticas en zonas como La Castellana y Las Mercedes, dos de los principales sectores residenciales y comerciales de alto valor en la capital. Torre La Esmeralda y el Edificio Luxor, dos inmuebles que forman parte de su portafolio inmobiliario en Caracas, utilizados tanto para oficinas como para renta de espacios corporativos o comerciales.
La firma de inversión familiar también es accionista activa de AST SpaceMobile Inc. y está desarrollando un gran proyecto inmobiliario de lujo en República Dominicana.
Edificios en Roma y Nueva York, una isla en el Caribe, aviones privados, que si bien no son bienes raíces, estuvieron incluidos en el conjunto patrimonial que lo ubicó como uno de los empresarios más ricos de Venezuela al momento de su muerte.
En 2015 se había ido a Miami donde permaneció hasta su muerte en 2020 a los 79 años. Se había casado en tres ocasiones y tuvo nueve hijos. En 1968 contrajo matrimonio con su segunda esposa, Ella Fontanals, con quien tuvo a Marisa, Claudia y Mariela. Posteriormente, en 1999, contrajo nuevamente matrimonio con Mireya Blavia.
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