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Rufino José Cuervo: Legado y Descanso Eterno junto a Iconos como Jim Morrison y Oscar Wilde en París

Además de ser un sabio del idioma español, Rufino José Cuervo se inventó Cerveza Cuervo, escribió un diccionario y en su honor se fundó el Instituto Caro y Cuervo

Rufino José Cuervo murió solo en París el 17 de julio de 1911. Llevaba una década y media quejándose de su precario estado de salud, hasta que una infección en los riñones se lo llevó. Al día siguiente de su muerte, el diario El Tiempo puso en primera pagina ¡Ha muerto un santo!, intentando canonizar al filólogo más importante de Colombia.

Sobre su tumba, pobre, abandonada y cubierta de musgo, el paso del tiempo ha ido borrando las letras de su nombre. Sin embargo, muy cerca descansan personajes famosos como el rockero Jim Morrison, la cantante Edith Piaf, y los escritores Oscar Wilde y Marcel Proust, en el cementerio Père-Lachaise, en París.

Tumba de Rufino José Cuervo y Ángel Augusto Cuervo en el Cementerio de Père-Lachaise en París.

Como si ya supiera que tenía las horas contadas, Cuervo escribió un testamento en el que pedía que los 5.731 libros de su biblioteca personal fueran llevados a la Biblioteca Nacional de Colombia, la primera biblioteca pública de América Latina. Quería que el tesoro que había cultivado durante años fuera público, pero 100 años después de su muerte, solo dos personas del público habían consultado esa colección.

Aunque nació en una familia de la pequeña élite bogotana y su padre fue vicepresidente de la Nueva Granada, la familia se empezó a desplomar con la prematura muerte de Rufino José padre el 21 de noviembre de 1853. La situación empezó a ser tan desesperada que tuvieron que vender las joyas de la señora María Francisca Urisarri, la viuda de Cuervo, quien solo aguantó un año de crisis y se murió.

Los hermanos Rufino y Ángel Cuervo pudieron sobrevivir gracias a que Ángel aprendió a hacer cerveza leyendo libros. Entonces, la casa natal de los hermanos Cuervo fue adaptada como la fábrica cervecera donde Rufino José y Augusto Ángel eran los únicos trabajadores que compraban la cebada, llenaban los tanques, embotellaban, vendían y cobraban.

La experiencia de Rufino José Cuervo cobrándole a los tenderos las botellas de Cerveza Cuervo que le habían comprado, le sirvió para hacer un trabajo de campo que enriqueció sus estudios sobre el dialecto bogotano.

Diploma de reconocimiento que recibieron los hermanos Cuervo por su aporte a la industria cervecera.

No obstante, aunque el negocio cervecero les dio para salir de deudas, Colombia era un país de bebedores de chicha, y lo de los hermanos Cuervo era la vida académica. Entonces, duraron cuatro años intentando vender la fábrica hasta que finalmente la compró otro hermano llamado Antonio Basilio Cuervo, quien continuó con el negocio en Madrid, Cundinamarca. La casa de los Cuervo quedó a cargo de un familiar llamado Rafael Urisarri, quien la conservó hasta su muerte en 1937.

La venta de la fábrica de cervezas le alcanzó a los Cuervo para que se instalaran en un pequeño apartamento de París que solo tenía un cuarto. Allí no tuvieron ningún sobresalto doméstico durante los catorce años que Rufino José Cuervo se consagró a escribir su obra magna, el Diccionario de construcción y régimen de la lengua castellana, el cual solo alcanzó a llegar hasta la letra D, pues don Rufino no quiso continuar con su trabajo después del fallecimiento de su hermano y compañero de vida.

Con el fallecimiento de su querido hermano el 24 de abril de 1896, Rufino José Cuervo compró un lote en el cementerio Père-Lachaise para enterrarlo, asegurándose de que el espacio alcanzara para otro cuerpo, pues lo único que consolaba a Rufino José Cuervo era la ilusión de algún día volverse a juntar con su hermano, Ángel Augusto Cuervo.

En 1942, la gobernación de Cundinamarca dispuso de la casa de Rufino José Cuervo para la apertura del Instituto Caro y Cuervo, fundada y liderada por Miguel Antonio Caro y José Manuel Marroquín, el expresidente bajo cuyo mandato se hizo la venta de Panamá a los Estados Unidos. A Miguel Antonio Caro, don Rufino terminó perdiendole todo el afecto que le tuvo después de que gobernara durante seis años como tirano, desterrando opositores y disparándoles ante cualquier reclamo.

Casa natal de Rufino José Cuervo, actualmente sede administrativa del Instituto Caro y Cuervo.

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