El economista Asdrúbal Oliveros prevé un rebote relevante de la actividad petrolera –a partir de la reforma de la Ley de Hidrocarburos– y menos inflación, aunque advierte que la recuperación será gradual y con límites. Alerta que los buenos indicadores necesitan mantenerse en el tiempo para que haya una mejora sustancial en la sociedad, y advierte que el conflicto político y de legitimidad son grandes obstáculos para lograr un despegue definitivo.
El economista Asdrúbal Oliveros ve a Venezuela haciendo cambios necesarios en su andamiaje legal que permitirán una mayor entrada de ingresos al país. La reforma de la Ley de Hidrocarburos que adelanta la Asamblea Nacional, cree, apunta en la dirección correcta, incluso cuando pudiera quedarse corta. La consecuencia se puede prever en números: menor inflación, mayor cantidad de barriles producidos y exportados.
No obstante, apenas se trata de los primeros pasos de una recuperación económica que deberá lograr estabilizarse y extenderse en el tiempo para que sus efectos alcancen a toda la sociedad. El economista y consultor empresarial habla con optimismo pero sin soltar la cautela y evitando caer en exageraciones: ante quienes hablan de una avalancha de dinero para Venezuela, responde dimensionando lo que vive la economía nacional después del 3 de enero de 2026.
-¿Viene un boom económico?
–Yo creo que podemos esperar un un rebote importante de la actividad petrolera y de la actividad económica en general, pero catalogarlo como un boom todavía me parece prematuro. Estamos proyectando que este año la producción pueda aumentar entre 250.000 y 270.000 barriles por día, un aumento considerable de casi tres veces la producción del año anterior. Los ingresos pudieran pasar de 13.000 millones de dólares que recibimos el año pasado por ingreso petrolero a 22.000 millones de dólares este año. Estamos pensando que el PIB petrolero crezca un 30%, y toda la actividad económica del país crezca un 12%.
–¿Cómo se traduce eso en la economía de bolsillo de la gente?
–Sí va a haber mejora, pero no necesariamente la sustancial o rápida que la gente quiere o desea. La recuperación del poder adquisitivo, la capacidad de acceso al crédito, la solución profunda de problemas ligados a servicios públicos van a tardar mucho más; porque la economía viene de un ciclo largo de contracción, afectada por el aislamiento que provocan las sanciones. Para que una recuperación alcance umbrales de mejora sustancial tiene que mantenerse por un tiempo importante, años.
–¿Qué será lo primero que sentirá la gente de esa recuperación?
–Si todo esto se materializa, veremos un poco más de estabilidad cambiaria que el año pasado. No es que el tipo de cambio no se va a mover, pero sí puede haber moderación en los niveles de depreciación. Eso le puede dar cierta tranquilidad a la gente, a los comerciantes, a los emprendedores. Luego tienes también un descenso en los niveles de inflación, que tuvo una aceleración fuerte. Se estima que cerró el año en 480%. Este año pudiera ser la mitad de eso, aunque siga siendo alta. Además, a lo mejor vemos más ofertas en bienes y servicios y el sector privado podría mejorar las remuneraciones. En el sector público tardará un poco más.
–¿La Ley de Hidrocarburos en su forma actual, previa a la reforma, es un tapón para la recuperación económica?
–No solo la ley, yo creo que hay muchos factores. El conflicto político es un gran obstáculo para una recuperación sostenida de Venezuela, y no me atrevería a decir que eso se está solucionando. En la medida que Venezuela no tenga normalidad en lo político difícilmente puedas conseguir una solución estructural a nuestros problemas. Las sanciones, una derivación de no tener normalidad en lo político, también eran un gran obstáculo. Pero efectivamente la estructura legal no era un gran estímulo para atraer inversión y la necesaria inversión, porque lamentablemente Pdvsa hoy en las condiciones no tiene capacidad por sí sola de apuntalar los niveles de producción con las inversiones que se necesitan.
–¿Qué cambios de los propuestos a esa ley le parecen positivos?
–El tema de los contratos de producción privada, lo de abrirse al arbitraje internacional, que es importante para ganar confianza y el respeto a los derechos de propiedad. También lo de dar flexibilidades operativas y fiscales también es un punto a favor, así como la reducción de las regalías, aunque en el tema impositivo hay todavía algunas lagunas.
–¿Qué más se podría reformar de esa ley?
–Yo creo que se podría permitir el desarrollo de empresas mixtas con mayoría privada, más allá del control operativo. Hubiese ido más allá en el tema impositivo, con más agresividad en reducción de impuestos o incluso eliminación de impuestos por algunos periodos, para fomentar la inversión. Yo creo que Pdvsa debe pasar a ser una figura más de control regulatorio que un operador activo de los campos. Pero estoy consciente de la realidad política, que para el chavismo avanzar esta ley no es fácil, que hay actores internos a los que les cuesta asimilar estos cambios; entonces a lo mejor hay que ir más lento.
–Con la reforma de la ley se plantea la flexibilización de impuestos y de regalías. ¿El Estado tendrá menos ingresos?
–Como todo, es una disyuntiva. En el corto plazo puede aplicarse un sacrificio de ingresos fiscales para apuntalar a un largo plazo donde aumente la producción, la capacidad de generación de divisas y que el país esté mejor. Por supuesto, los políticos son presas del corto plazo porque no quieres perder esa renta, pero puedes sacrificar la potencialidad de inversión que se necesita.
–¿Si hay menos captación de dinero por parte del Estado, será más lenta la mejora de pensiones, la inversión en salud o educación, y en aquellas cosas dependen exclusivamente del Estado?
–Este año, a pesar de esa reducción fiscal y de las regalías, el gobierno va a tener más ingresos. Habrá un aumento de producción, sin descuentos, y eso avizora una mejora en el flujo de ingreso. Por supuesto, en el neto pierdes algo por el tema fiscal pero se compensa por volúmen.
*Lea también: Reforma petrolera abre espacio a privados, reduce controles y flexibiliza regalías
–¿El chavismo se está entregando al capitalismo, o al modelo chino?
–Es difícil poner una etiqueta porque yo creo que esto no empezó ahora. Esto es una variación. Esto empezó en 2019 cuando el colapso producto de las sanciones, de la hiperinflación, y el Estado empezó a mostrar pragmatismo. Yo no sé si es capitalismo o no, pero sí creo que vemos un chavismo más pragmático porque su apuesta siempre es la permanencia en el poder. Antes se abrió a olvidarse de los controles, al uso de los dólares, a permitir muchas cosas con el fin de no sacrificar la permanencia en el poder. Y mañana pueden venir más cosas.
–¿Hay expectativa de que vuelva el crédito bancario para personas naturales?
–Yo creo que lo del crédito va a tardar. Creo que el crédito al consumo necesita reformas más profundas. Es clave la revisión del encaje. Si este año vemos una reducción del encaje puede haber un poco más de impulso al crédito personal, el de tarjetas y vehículos. Con reformas más de largo plazo, que impliquen controlar la inflación, la banca pudiera hacer cambios en su régimen de inversiones para pensar en crédito hipotecario, que es más complejo porque es de largo plazo. Entonces, hay muchas expectativas pero eso va a tardar. No lo veo en 2026.
–¿Y sobre la inflación?
–La inflación es un problema estructural casi desde 1983, que amerita soluciones estructurales que pasan por reformar el Estado. Pero para eso necesitas construir consensos políticos, y no los veo en este momento. Lo que sí te digo es que vemos menos inflación para este año, quizá en torno a 150%. Sería una caída, aunque todavía un exabrupto. Por eso creo que va a retroceder pero no soy optimista de una solución estructural.
–¿Puede lograrse la liberación o estabilización económica sin estabilidad democrática y legitimidad?
–Yo creo que puede haber avance económico pero con un techo. Es lo que yo he llamado estabilización en el foso. La economía puede crecer, se puede recuperar, pero si en verdad quieres resolver los problemas estructurales y hacerte competitivo, con calidad de vida para los ciudadanos, tienes que resolver el problema político totalmente. Una economía en perenne conflicto político, donde incluso la legitimidad está en entredicho, no puede alcanzar recuperación plena.
*Lea también: MAS: No habrá convivencia democrática sin la participación de todos los sectores
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
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