Categorías: Política

¿Realmente hubo voto narco en 2023? Análisis de los datos que desmienten a «Negro Willy»

El 21 de marzo de 2026, el diario español El Mundo publicó una entrevista con William Joffre Alcívar Bautista, alias “Negro Willy”, líder de Los Tiguerones y uno de los narcoterroristas más buscados del Ecuador, actualmente residente en España. En ella, “Negro Willy” afirmó que tanto su organización como Los Choneros (los dos grupos armados organizados (GAOs) más importantes del país) movilizaron votos a favor de Daniel Noboa en la segunda vuelta de 2023, y que luego el presidente “se les volteó”.

Es Fito el que me dice que le llega del entorno Noboa que lo apoyemos, que me sume con otras organizaciones. Y nosotros, que somos fuerza en la calle, en los barrios y en las cárceles, movimos todo para que la gente le votara (a Noboa). Solo con pasar la voz de que «Los Tiguerones estábamos con el candidato», toda la gente le votó. Fuimos quienes lo ayudamos con la financiación y la campaña. Pero tras ganar, Fito me dice que «el presidente se nos ha volteado» y que se va a fugar. Pero no que lo iba a hacer al día siguiente, de una forma muy notoria, muy escandalosa. Es entonces cuando el presidente comienza a golpear a todas las organizaciones con toda la fuerza pública, con el ejército. A todas las que no son de Fito.

“Negro Willy” ante diario El Mundo (21 de marzo de 2026)

Los medios ecuatorianos difundieron la noticia sin mayor escrutinio, pasando por alto un dato relevante: “Negro Willy” comparte abogado defensor con Wilmer Chavarría, alias “Pipo”, líder de Los Lobos, también residente en España. Tal abogado es Gonzalo Boye. Los Tiguerones y Los Lobos, además, operan como franquicias del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Semanas antes de la entrevista de “Negro Willy”, “Pipo” ya había afirmado que el presidente Noboa ordenó el asesinato del periodista y excandidato presidencial Fernando Villavicencio. Dos narcos unidos al CJNG, el mismo abogado, el mismo blanco, ninguna prueba.

Alias “Pipo” y alias “Negro Willy” comparten el mismo abogado defensor: Gonzalo Boye

El patrón es claro: una acusación temeraria contra el presidente Noboa puede funcionar como coartada jurídica para bloquear o complicar la extradición que pesa sobre ambos. Quien enfrenta un proceso de extradición tiene incentivos para convertirse en testigo o denunciante contra el gobierno que lo solicita: si la acusación prospera mediática o judicialmente, la extradición se vuelve políticamente más costosa para quien la pide. Esto no demuestra que la acusación sea falsa, pero sí revela un incentivo material concreto para formularla, independientemente de su veracidad. Al mínimo, los medios deberían haber señalado esta coincidencia antes de reproducir las declaraciones como noticia.

Adicionalmente, la declaración de “Negro Willy” contiene una contradicción interna. Según su relato, Noboa “se les volteó” y por ello Fito decidió fugarse. Pero a continuación afirma que Noboa comenzó a golpear “a todas las organizaciones… a todas las que no son de Fito”. Si Noboa traicionó a Fito, ¿por qué habría protegido selectivamente a sus estructuras?

Sin embargo, el escepticismo tiene límites. Señalar que la fuente es sospechosa socava su credibilidad, mas no refuta la veracidad de lo que afirma. Si nos detenemos aquí, perdemos la posibilidad de saber si la acusación es verdadera. Y lo que distingue esta afirmación de “Negro Willy” de muchas otras es que su premisa central (que organizaciones armadas movieron votos en un territorio específico producto de un pacto con una de las opciones electorales) es empíricamente verificable.

¿Por qué? Porque estos GAOs tienen bastiones territoriales conocidos: Los Tiguerones dominan Esmeraldas, Los Choneros dominan Manabí. Si estos grupos efectivamente movilizaron votos hacia Noboa en 2023 y luego rompieron el pacto, el comportamiento electoral de esos territorios debería reflejar el retiro de ese respaldo.

Diseño del análisis

La lógica del contraste es simple. Si la afirmación de “Negro Willy” es cierta (si Los Tiguerones y Los Choneros movilizaron votos a favor de Noboa en 2023 y ese respaldo se rompió porque Noboa “se les volteó”), entonces el comportamiento electoral de los territorios controlados por esos GAOs debería ser distinto al del resto del país. En concreto, deberíamos observar un Noboa que en 2023 rindió por encima de lo esperable en esas zonas (producto del apoyo de los GAOs) y que en 2025, sin ese apoyo, retrocedió o creció menos que la tendencia nacional.

Para verificarlo, los datos del Consejo Nacional Electoral ofrecen una ventaja metodológica poco común: las segundas vueltas de 2023 y 2025 enfrentaron exactamente a los mismos candidatos (Daniel Noboa contra Luisa González). Esto elimina una de las fuentes de ruido más frecuentes en comparaciones electorales: el cambio en la oferta de candidatos. En este caso, lo que varía entre una elección y otra es el contexto político, y que incluye, si la afirmación de “Negro Willy” es verdadera, el respaldo o retiro del apoyo de los GAOs.

Parámetro

Descripción

Fuente

Consejo Nacional Electoral

Unidad de análisis

Parroquia, desagregada por sexo de las juntas receptoras del voto

Elecciones comparadas

2da vuelta 2023 vs. 2da vuelta 2025

Candidatos

Mismos en ambas: Daniel Noboa vs Luisa González

Variable dependiente

% votos válidos por Noboa, por parroquia y sexo

Variable de tratamiento

Parroquias en bastiones de los Grupos Armados Organizados Los Tiguerones (Esmeraldas) y Los Choneros (Manabí) vs. el resto del país

 

Los datos están desagregados por parroquia y por sexo de la junta receptora del voto, lo que arroja 1.147 unidades de observación y más de diez millones de votos en cada elección. La variable que se compara es el porcentaje de votos válidos obtenido por Noboa en cada unidad. El contraste central es entre las parroquias ubicadas en los bastiones territoriales de Los Tiguerones (provincia de Esmeraldas) y Los Choneros (provincia de Manabí), por un lado, y el resto del país, por otro.

Los resultados

A nivel nacional, Noboa pasó del 51.8% al 55.6% de los votos válidos entre la segunda vuelta de 2023 y la de 2025: una mejora de 3.8 puntos porcentuales. Esa cifra es la línea base. Sobre ella, podemos examinar si los GAOs efectivamente incidieron en el comportamiento electoral.

Territorio

Noboa 2023

Noboa 2025

Cambio

vs. Nacional

Nacional

51.8%

55.6%

+3.8 pp

Esmeraldas

38.2%

48.3%

+10.1 pp

+6.3 pp

Manabí

34.2%

36.6%

+2.4 pp

-1.4 pp

 

En Esmeraldas, bastión de Los Tiguerones, el resultado contradice la hipótesis de forma contundente. Noboa creció 10.1 puntos porcentuales: más del doble de la tendencia nacional y 6.3 puntos por encima del promedio del país. En términos absolutos, la ventaja de González sobre Noboa se desplomó de 73.187 votos en 2023 a apenas 10.821 en 2025. Si el quiebre con Los Tiguerones hubiera implicado la pérdida de una estructura de movilización electoral, Esmeraldas debería ser la provincia donde Noboa más retrocede. Ocurre exactamente lo contrario: es donde más avanza.

En Manabí, bastión de Los Choneros, la mejora fue de 2.4 puntos; 1.4 por debajo del promedio del país. A primera vista, este dato podría parecer marginalmente consistente con la hipótesis: Noboa crece menos donde supuestamente perdió el apoyo de un GAO. Pero el efecto es lo bastante pequeño como para explicarse por un factor mucho más sencillo: Manabí es uno de los bastiones históricos del correísmo, el movimiento político de González, lo que deprime estructuralmente el techo electoral de cualquier candidato rival. Además, este resultado profundiza una contradicción interna en la declaración de “Negro Willy”: según su relato, Noboa decidió golpear solo a los GAOs que no son de Fito; es decir, habría mantenido algún tipo de entendimiento con Los Choneros. Si eso fuera cierto, ¿por qué el desempeño de Noboa en Manabí, que incluye al cantón Chone, estaria por debajo del promedio nacional y no por encima?

Robustez estadística y análisis por sexo

El cambio en el desempeño electoral no es producto de unas pocas parroquias atípicas. Para verificarlo, es posible aplicar dos pruebas estadísticas que comparan, parroquia por parroquia, la diferencia de votos entre Noboa y González en la segunda vuelta de 2023 con la misma diferencia en 2025. La primera es la prueba t pareada, que evalúa si el promedio de esas diferencias cambió significativamente entre una elección y otra. La segunda es la prueba de Wilcoxon, que hace una comprobación análoga sin asumir que los datos se distribuyen normalmente (es decir, sin depender de que las parroquias se comporten de forma simétrica alrededor de un promedio). Ambas pruebas, aplicadas a 136 unidades de Esmeraldas y 202 de Manabí, arrojan p-valores inferiores a 0.001: la probabilidad de observar estos cambios si en realidad no hubiera ocurrido ningún desplazamiento electoral es prácticamente nula. Es decir, la mejora de Noboa es sistemática en ambas provincias: no la explican unas pocas parroquias excepcionales, sino un movimiento generalizado del voto.

Otra línea de evidencia apunta en la misma dirección. Las juntas receptoras del voto están segregadas por sexo: hombres y mujeres siempre votan en mesas distintas. Esto permite comparar, dentro de cada parroquia, si el cambio en el voto de una elección a otra fue diferente entre juntas masculinas y femeninas. La comparación importa porque la potencial movilización coercitiva (esa que podrían ejercer los GAOs mediante la intimidación que brinda el control territorial) no afecta a hombres y mujeres por igual: los hombres están más expuestos a las redes operativas de estas organizaciones criminales. Si los GAOs efectivamente movilizaron votos en 2023 y dejaron de hacerlo en 2025, el retiro de esa presión debería notarse más en las juntas masculinas que en las femeninas. No obstante, el análisis no muestra diferencia alguna: el cambio en el voto entre 2023 y 2025 es prácticamente idéntico en juntas de ambos sexos, parroquia por parroquia.

La dispersión de resultados electorales por parroquia y sexo permite visualizar este resultado. En Esmeraldas, bastión de Los Tiguerones, el aumento de votos por Noboa en 2025 respecto a 2023 ocurre de manera uniforme tanto en juntas masculinas como femeninas: no hay un grupo que se mueva mientras el otro permanece estable, como esperaríamos si una movilización coercitiva se hubiera activado y luego retirado.

En Manabí, bastión de Los Choneros, el cambio es discreto en ambos sexos: las preferencias electorales de cada parroquia se mantienen relativamente estables de una elección a otra, sin divergencia entre juntas masculinas y femeninas.

Consideraciones finales

Como todo en ciencias sociales y políticas, la certeza es un objeto escurridizo. Los datos electorales, por sí mismos, no prueban que un pacto entre Daniel Noboa y los GAOs no existió. Lo que sí prueban es que, si tal pacto existió, no produjo el efecto que “Negro Willy” describe: una movilización masiva donde bastó “pasar la voz” para que “todo el mundo le votara (a Noboa)”. Entre la afirmación y los datos hay una distancia que no se cierra.

Eso, en rigor, no debería sorprender. Los Tiguerones y Los Choneros son organizaciones criminales diseñadas para traficar drogas, asesinar, extorsionar y controlar territorio, no para movilizar votantes y ganar elecciones. Que un líder criminal sobreestime su capacidad de movilización electoral es más verosímil que la alternativa: que haya movido cientos de miles de votos sin dejar rastro alguno en los datos: ni a nivel provincial, ni parroquia por parroquia, ni al desagregar por sexo de las juntas receptoras. Es perfectamente concebible un pacto que existió y que no se tradujo en votos, o uno cuyo efecto fue tan pequeño que se disuelve en el ruido estadístico.

La afirmación de “Negro Willy” sigue en pie como acusación política: puede haber existido un contacto, una negociación, un intento… algo que en un país como Ecuador no sorprendería a nadie. Pero lo que ya no puede sostenerse es su premisa empírica. Los territorios donde supuestamente operó esa movilización no muestran señal alguna de que haya ocurrido; y el principal de ellos, Esmeraldas, muestra exactamente la señal contraria.

rpoleoZeta

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