El cometa interestelar 3I/ATLAS (formalmente designado C/2025 N1 (ATLAS)) es una oportunidad excepcional para estudiar material de más allá de nuestro sistema solar, destacándose como el visitante interestelar más rápido conocido.
El 1 de julio de 2025, el sistema ATLAS (Asteroid Terrestrial-impact Last Alert System) en Río Hurtado, Chile, anunció el descubrimiento de un objeto que se movía a una velocidad inusual, confirmando rápidamente que su trayectoria hiperbólica indicaba un origen interestelar.
Este cometa, el tercero confirmado en visitar nuestro Sistema Solar, llegó desde la dirección de Sagitario, cerca del centro galáctico de la Vía Láctea, tras haber sido probablemente eyectado de un sistema estelar distante hace miles de millones de años. Con una excentricidad de 6.1374 y una velocidad máxima de 68 km/s en el perihelio, 3I/ATLAS es el viajero interestelar más rápido que hemos detectado.
Su máxima aproximación al Sol (perihelio) ocurrió el 30 de octubre de 2025, a 1.36 AU. Sus encuentros cercanos lo acercaron a Marte (0.19 AU el 3 de octubre) y a Venus (0.65 AU el 3 de noviembre), y se alejó en dirección a Júpiter (0.36 AU en marzo de 2026), sin representar amenzas alguna para la Tierra.
Las observaciones realizadas por el Telescopio Espacial James Webb (JWST) en agosto de 2025 ofrecieron una visión sin precedentes de la composición de 3I/ATLAS, confirmándolo como un cometa activo con un núcleo helado sólido rico en volátiles.
El JWST detectó una abundancia de dióxido de carbono CO2, agua, monóxido de carbono y otros compuestos. Los datos indicaron que la emisión de CO2 (129 kg/s) era notablemente alta en comparación con la de agua (6.6 kg/s), arrojando una relación CO2 agua que es de las más altas jamás medidas en un cometa. Esta desproporción sugiere que el cometa se formó en una región de su sistema natal más allá de la línea de escarcha del CO2.
Adicionalmente, el color rojizo de la coma (la nube de gas que rodea el núcleo) sugiere la presencia de tolinas orgánicas, mientras que las detecciones de vapores de cianuro y níquel alinean su química con la de los cometas de nuestro Sistema Solar.
Las estimaciones de tamaño para 3I/ATLAS estuvieron marcadas por la confusión inicial. Los análisis preliminares de julio de 2025, que sugerían un núcleo de 10-20 km, llevaron a la prensa a describirlo sensacionalmente como «del tamaño de Manhattan».
Sin embargo, los datos de alta resolución del Telescopio Espacial Hubble (HST) a finales de julio y agosto, corrigieron esta cifra. El tamaño real del núcleo se ha refinado a un rango de 0.32-5.6 km, con una estimación probable de menos de 1 km. Esta corrección demuestra que la cifra inicial confundió la luz del pequeño núcleo con el brillo difuso de la coma.
El contraste es evidente al observar la coma. La nube de gas y polvo sí es gigantesca: el coma de polvo llegó a medir 26,400 km por 24,700 km en julio (aproximadamente el doble del diámetro de la Tierra), y la coma de CO2 se expandió hasta un radio de 348,000 km para mediados de agosto. Es en la escala difusa del coma, y no en el núcleo sólido, donde reside el verdadero gigante de este visitante interestelar.
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