Municipales en Venezuela: ¿Lucha por la democracia o complicidad con el régimen?

Este domingo 27 de julio, Venezuela celebrará elecciones municipales. Otra jornada electoral dentro de un sistema que ha vaciado de contenido a la democracia, que ha convertido el voto en una formalidad sin garantias y la participación en un ritual cada vez más alejado de la soberanía popular. Aun así, una parte de los actores políticos del país continúa apostando por estos procesos, convencida de que allí hay algo que vale la pena preservar: los llamados espacios. De aquí surge mi pregunta para estas líneas: ¿qué estamos preservando realmente?

Este texto no pretende añadir calificativos a quien decida o no ser parte del evento del domingo. Solo aspiro a poner hechos recientes sobre la mesa para que, quien lo lea, pueda juzgar por su propia cuenta el rol de quienes son protagonistas de esta coyuntura.

En medio del drama nacional, donde hacer política se ha vuelto sinónimo de persecución, hay liderazgos locales que han optado por mantenerse con bajo perfil para poder intentar seguir al frente de sus comunidades. Y es comprensible. Para muchos, ser concejal, alcalde o dirigente comunal no es una plataforma de poder, sino una forma de seguir sirviendo en medio del colapso.

Pero otra cosa muy distinta es la conducta de quienes hoy se presentan como opositores y no han hecho más que actuar, en los hechos, como una extensión del chavismo. Y a los hechos me remito. Dentro del repertorio de candidaturas alternativas, abundan figuras que:

Se prestaron para la judicialización de los partidos democráticos, aceptando tarjetas robadas y directivas impuestas desde el Tribunal Supremo de Justicia.Se retiraron de las primarias de la Plataforma Unitaria, saboteándolas hasta el último minuto, buscando que fracasaran para justificar sus propias ambiciones.Promovieron candidaturas paralelas durante las presidenciales, con el único fin de fracturar la unidad y hacerle el juego al oficialismo.Guardaron silencio, cómplice o cobarde, frente a la brutal represión desatada tras el fraude del 28 de julio, cuando más de 2.000 personas fueron detenidas y criminalizadas por exigir el respeto del voto.Múltiples investigaciones periodísticas han demostrado cómo algunos de estos espacios municipales han servido para hacer negocio con funcionarios del régimen de Maduro acusados por corrupción.

¿A qué proyecto político representan estos actores? ¿En nombre de qué búsqueda de democracia se postulan?

La defensa de espacios solo tiene sentido si está al servicio de una intención real de cambio. No puede convertirse en excusa para la sobrevivencia de élites locales que pactan con el poder a espaldas del país. No puede ser un disfraz para el mismo sistema ni una coartada para la indiferencia tras tanto dolor. Porque quien se postula en nombre de la oposición y actúa como operador del régimen no es parte de la solución: es parte del problema.

Algunos dirán que es lo que hay, que en medio del desastre hay que aprovechar lo que queda. Pero la historia ya nos ha enseñado que aceptar lo posible sin exigir lo necesario nos condena a seguir en el mismo bucle. Y la defensa autentica de la democracia requiere algo más que el oportunismo de quien solo aparece en campaña y guarda silencio ante lo que nos trasciende como nación. Este momento requiere un liderazgo con coherencia, con compromiso, con memoria.

Sabemos que hoy Venezuela transita una etapa oscura. La represión ha sido feroz, las salidas institucionales están bloqueadas y muchos venezolanos hoy se sienten huérfanos de ruta. Pero eso no puede llevarnos a legitimar cualquier cosa. No todo el que se dice opositor lo es. No todo el que participa, resiste. Y no toda candidatura representa una apuesta por el cambio.

La política exige honestidad. En nombre de la reconstrucción democrática del país, no podemos permitir que se banalice la lucha, que se relativicen las responsabilidades ni que se premie a quienes han sido funcionales al régimen. Venezuela no necesita más candidatos. Necesita referentes. Necesita valentía. Necesita verdad. Muy poco de ello lo encontraremos este domingo en las elecciones municipales.

La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.

rpoleoZeta

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