A horas de la ceremonia del Premio Nobel de la Paz 2024 otorgado a María Corina Machado, líder venezolana y cabeza del movimiento no violento más grande en la historia reciente del hemisferio, Oslo vivió una jornada marcada por la incertidumbre, la actividad frenética y un silencio que dice tanto como lo poco que se confirmó públicamente.
La tradicional rueda de prensa del día previo, prevista para la 1:00 p.m. hora de Noruega (8:00 a.m. en Venezuela), fue primero pospuesta y luego cancelada por el Instituto Nobel Noruego. El jefe de Medios y Comunicaciones del Instituto notificó temprano que la comparecencia de Machado quedaba suspendida y que su asistencia no estaba confirmada. Horas después, la cancelación fue definitiva. ¿La causa? Aún no se sabe. ¿Ya está en Oslo? Tampoco. Y ese misterio dominó toda la jornada.
Mientras tanto, el mundo político se movió.
Aunque no se sabe si Machado ya arribó a Noruega, sí se confirmó la llegada de varios jefes de Estado:
Javier Milei, presidente de Argentina.Santiago Peña, presidente de Paraguay.José Raúl Mulino, presidente de Panamá.Se espera también al presidente de Ecuador, Daniel Noboa.
Y un detalle político importante: también llegó el presidente electo de Venezuela, Edmundo González Urrutia, quien viajó acompañado por su esposa y una comitiva. Mientras viajaba, González publicó una fotografía leyendo El arte de la guerra, de Sun Tzu. Un gesto simbólico en tiempos turbulentos.
Desde que se canceló la conferencia de prensa, la atención se trasladó naturalmente al Grand Hotel, el emblemático edificio donde se hospeda tradicionalmente el ganador del Nobel de la Paz y donde se desarrollan varios de los eventos del programa oficial.
Desde allí, el director de La Gran Aldea, Alejandro Hernández, relató el ambiente excepcional que se vive en el lobby:
—“El día empezó con la sorpresa… faltando pocas horas para la rueda de prensa se informa que está suspendida y que la presencia de María Corina no estaba confirmada. Desde entonces, toda la actividad se centró en el Grand Hotel, que es donde debe alojarse si llega. Aquí han pasado Antonio Ledezma, el presidente Milei, el expresidente Iván Duque, el canciller y el presidente de Panamá, Edmundo González Urrutia… y gran parte de la oposición venezolana en el exilio”.
—“También está la familia de María Corina: su hermana Clara, su hija Ana Corina, parte de su equipo —Pedro Urruchurtu, Claudia Macero, Magali Meda—, y por supuesto una gran cantidad de periodistas, la mayoría venezolanos. Hay expectativa absoluta. Todo el mundo quiere saber si llegará María Corina. Edmundo entró por una puerta lateral y la prensa no lo vio”.
El hotel se convirtió en un punto de encuentro político, un microcosmos de la crisis venezolana, del exilio, de la esperanza y de la diplomacia internacional moviéndose en tiempo real.
La Gran Aldea entrevistó durante la jornada a líderes políticos, diplomáticos y figuras internacionales que coincidieron en un mensaje central: Venezuela debe iniciar su transición democrática y el régimen de Nicolás Maduro no puede seguir usurpando el poder.
“Es tiempo de que Nicolás Maduro se vaya y Venezuela tenga una transición pacífica”.
“Para nosotros, la prioridad es la libertad de Venezuela. El régimen tiene que decidir en qué términos se van, pero ni nosotros ni los venezolanos vamos a aceptar algo distinto”.
“Es una celebración, pero una celebración digna. Venimos a luchar con esperanza y a celebrar que finalmente reconocen nuestro derecho a ser libres”.
“Es una gran oportunidad para que el régimen entienda que usurpa el poder. No ganaron las elecciones y deben buscar una salida pacífica a este viacrucis que ha vivido Venezuela, especialmente desde el año pasado”.
“María Corina representa el sentimiento de libertad para toda Venezuela. Tenemos todo preparado para tomar el poder y acabar con el caos, porque el caos es el chavismo”.
“Llegue o no llegue a Oslo, María Corina ya es un símbolo universal. El Nobel lo expresó claramente: no hay paz sin democracia.”
“Todos los defensores de la democracia nos encargaremos de que María Corina pueda regresar sana y salva al lado de su pueblo, hasta alcanzar la libertad”.
“En la Casa Blanca hay una voluntad grande por eliminar todo lo que Maduro significa y las amenazas que ha generado para Estados Unidos”.
Mientras presidentes y líderes internacionales desfilaban por el Grand Hotel, mientras los equipos de prensa buscaban respuestas y mientras opositores venezolanos intercambiaban análisis, abrazos y expectativa, la figura central de esta historia permaneció en silencio.
¿Dónde está María Corina Machado? ¿Llegará este 10 de diciembre a recibir el Premio Nobel de la Paz?
Lo sabremos en horas.
Porque si algo dejó claro este día en Oslo es que, en la lucha venezolana, lo que se ve importa, pero lo que no se ve, más.
La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.
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