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Los poderosos destinos de Bancolombia: los millonarios Jaime Michelsen y los Gilinski antes del control del GEA

Jaime Michelsen lo tuvo siendo el banquero más rico del país hasta que Belisario Betancur lo intervino, 10 años después lo compró la familia Gilinski que lo perdió

Un águila con sus alas extendidas era el símbolo del Banco de Colombia y a su vez del Grupo Grancolombiano controlado por Jaime Michelsen Uribe, el banquero más poderoso de Colombia en la mitad del siglo XX. Lo compró en 1962 cuando era un pequeño banco que supo hacer crecer, no siempre de la mejor manera. Su vida ostentosa de millonario lo llevó a conformar una de las mejores y más valiosas muestras de arte colombiano que conserva aún el Banco de Colombia y que permanece expuesta al público en el último piso del edificio Atrium de Bogotá, donde está su sede principal.

Símbolo del poder en los años 80, era respetado y hasta temido por los medios de comunicación y los gobiernos. No era fácil de adivinar la crisis que se cocinaba al interior de sus lujosas oficinas en el emblemático edificio en el Centro internacional de Bogotá. Pero lo cierto es que Michelsen llevaba varios meses enfrentado a una aguda iliquidez por la quiebra de los fondos Bolivariano y Grancolombiano una década atrás. El propio banco le había prestado dinero para cubrir las pérdidas que arrastraba.

En 1982, cuando los auto préstamos (préstamos de un banco a sus accionistas) por encima de determinados topes fueron convertidos en delito por el recién posesionado presidente Belisario Betancur, la situación de Michelsen ya no sólo fue delicada en lo financiero sino en lo penal. A fines de 1983 el Gobierno consideró que el grado de endeudamiento del Grupo Grancolombiano con el Banco de Colombia era inaceptable y decidió la intervención. Michelsen dejó el cargo y huyó del país, pero luego regresó y pagó cárcel. El banco fue nacionalizado y de nuevo privatizado en 1993, cuando lo adquirió un grupo encabezado por Isaac Gilinski y su hijo Jaime.

La subasta que puso el banco en manos de los Gilinski

El mayor banco de Colombia fue privatizado nuevamente en el gobierno de César Gaviria, tal como hizo con 30 entidades financieras. Fue entonces cuando el Banco de Colombia fue subastado en 1994 tras diez años de recuperación financiera. Para aquellos días estaba avaluado en 500 millones de dólares.

En medio de una agitada jornada en la Bolsa de Bogotá en la que había políticos, banqueros, corredores y varios periodistas esperando a ver qué pasaba con el Banco de Colombia, la familia Gilinski, vio una oportunidad y participaron con un buen respaldo económico en la subasta pública abierta por el Gobierno. Cuando el martillo del rematador cerró la jornada, el banco tenía nuevos dueños. Los Gilinski pagaron 401 mil millones por el 75% de las acciones del Banco de Colombia.

Sin embargo, el triunfo de la familia, dueña de empresas emblemáticas como Rimax, Yupi y otras más, no estuvo exento de críticas. El Banco Ganadero, que también iba detrás del Banco de Colombia, y que fue excluido de la segunda ronda de la subasta por un problema aritmético, denunció irregularidades en la transacción. Sus reclamos no prosperaron. La denuncia dejó una sombra sobre la compra, pero el entonces ministro de Hacienda, Rudolf Hommes, defendió la operación y la calificó como un proceso transparente.

El águila del Banco de Colombia empieza a cambiar de rostro

En manos de la familia Gilinski el banco entró en una nueva era de modernización, expansión y lo llevaron a competir con las gigantes entidades financieras de la región. Los Gilinski implementaron cambios importantes como el modelo de banca universal, modernizaron procesos y priorizaron la experiencia del cliente, lo que llevó al Banco de Colombia a escalar posiciones en el mercado financiero.

Pero Jaime Gilinski tenía una ambición mayor: consolidar una posición dominante en el mercado y la oportunidad le llegó en 1997, cuando el Banco Industrial Colombiano (BIC), fundado en 1945 y controlado por el poderoso Grupo Empresarial Antioqueño (GEA), les planteó una alianza.

La negociación con el BIC culminó en la venta de la participación mayoritaria de los Gilinski, vendieron el 51% por 418 millones de dólares. Fue el nacimiento Bancolombia y fue el día en el que los Gilinski perdieron el control del banco más grande del país. Y aunque los Gilinski habían tomado la decisión sin presión, detrás del buen negocio quedó una relación tensa con el GEA porque a posteriori consideraron que el precio pagado era menor por una supuesta manipulación de cifras que se había hecho al valorar el banco y demandaron la transacción en Nueva York.

Comienza la dura y costosa batalla en los tribunales internacionales

El combate jurídico por Bancolombia empezó en 1999 con costosos equipos jurídicos de lado y lado, igual que ocurrió con la toma hostil de Nutresa quince años después. Nombres como Fernando Londoño Hoyos y César Ucrós con Gilinski y Ricardo Calvete por Bancolombia, además de muchos otros que entraban y salían.

Las demandas internacionales que los Gilinski promovieron en Estados Unidos no prosperaron, y las decisiones finales quedaron en manos de la justicia colombiana, que resolvió en 2006 la pelea que llevaba once años. Jaime Gilinski, como representante del Banco de Colombia fue condenado a pagarle $63.000 millones de pesos al banco por perjuicios, pero un mes después el Tribunal de Bogotá anuló ese fallo y a su vez condenó a Bancolombia a pagarle a la familia Gilinski un poco más de 43 mil millones.

En 2008 la Corte Constitucional también tumbó el fallo del Tribunal y al final Bancolombia tampoco le tuvo que pagar la cuantiosa suma de dinero a Gilinski. Todo llegó a su final en 2008. Las dos partes pactaron un acuerdo del que no se supo públicamente mucho. Quitaron las demandas civiles de lado y según lo dijeron ninguno perdió y ninguno ganó. Quedaron en tablas.

La batalla entre los Gilinski y el Grupo Empesarial antioqueño por el control del banco entonces presidido por Jorge Londoño recuerda lo puja millonaria de los empresarios caleños por Nutresa en la que intervino un actor internacional: el IHC Capital Holdings (International Holding Company) de la familia real de Emiratos Árabes Unidos en cabeza del jeque Tahnoon bin Zayed Al Nahyan.

A comienzos del año pasado, después de una complicada reunión en el Foro mundial en Davos, Suiza, los árabes desistieron de su participación en la multilatina y la familia Gilinski tomó control y Jaime Gilinzki asumió el rol de Presidente de la compañía con sede en Medellin forzando el retiro de su presidente durante las dos últimas décadas, Carlos Mario Gallego.

Después de un año con las riendas cogidas y la operación bajo su mando, las ventas y utilidades de Nutresa se dispararon y Jaime Gilinski multiplicó su fortuna. Sin embargo la posibilidad de recomprar el banco más grande Colombia nunca ha estado por fuera de su libreto empresarial.

rpoleoZeta

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