El expresidente quedó lejos para poder regresar al Senado y el intento de la delfín María Paz Gaviria también se frustró, así como la de varios curtidos políticos.
El nuevo Congreso que empezará funciones en los próximos cuatro años dejó una fotografía política con varios rostros nuevos, pero también con una lista extensa de dirigentes que no lograron sobrevivir al veredicto de las urnas. En las elecciones legislativas del 8 de marzo muchos nombres conocidos quedaron por fuera del Senado y de la Cámara. Algunos lo hicieron después de años de trayectoria política, otros tras intentos recientes por consolidarse en el escenario nacional. En el lenguaje político colombiano a todos se les llama de la misma manera: los quemados.
El caso más llamativo fue el de Álvaro Uribe Vélez. El expresidente decidió ubicarse en el puesto 25 de la lista al Senado del Centro Democrático con una estrategia clara: usar su nombre para atraer votantes y empujar la votación de los demás candidatos del partido. Durante más de dos décadas Uribe ha sido el principal activo electoral de su movimiento y su presencia en una lista siempre ha significado votos. Esta vez el cálculo fue distinto. El Centro Democrático logró 17 curules en el Senado, cuatro más que en las elecciones anteriores, pero ese resultado no alcanzó para que el exmandatario entrara al Congreso. Su apuesta funcionó para fortalecer la bancada, pero no para asegurar su propio regreso al Legislativo.
Otro resultado que sorprendió fue el de Angélica Lozano. La senadora había logrado una visibilidad importante en el Congreso y en los debates públicos de los últimos años. Además venía de ganar una consulta interna en la que participaron varias figuras de su sector político y en la que obtuvo cerca de medio millón de votos. Ese resultado hacía pensar que tendría un camino despejado hacia una nueva curul. Sin embargo, en la votación final no alcanzó los números necesarios para mantenerse en el Senado. Lozano, además conocida por su relación con la exalcaldesa de Bogotá Claudia López Hernández, terminó convertida en una de las derrotas más comentadas de la jornada electoral.
La lista de los que se quedaron por fuera también incluye a Miguel Polo Polo. El representante había llegado al Congreso en 2022 a través de una de las curules reservadas para comunidades afrodescendientes. Su paso por la política estuvo marcado por polémicas constantes, entre ellas los ataques contra las madres de Soacha, un grupo de mujeres que durante años ha denunciado las ejecuciones extrajudiciales conocidas como falsos positivos. En esta elección intentó mantenerse en el escenario legislativo, pero no consiguió la votación suficiente.
Este es el Pabellón de Quemados que dejó las Elecciones al Congreso de la República 2026. pic.twitter.com/rsc3G6YoVV
— Fundación Paz & Reconciliación (@parescolombia) March 9, 2026
En el mismo grupo aparece Mary Luz Herrán, exesposa del presidente Gustavo Petro. Herrán se presentó como candidata con el movimiento Frente Amplio Unitario, una de las organizaciones políticas que buscaban abrirse espacio en el Senado. La votación del movimiento no fue suficiente para superar el umbral necesario, lo que dejó a toda su lista por fuera del reparto de curules.
Entre los derrotados también figura una de las trayectorias más largas del Congreso colombiano. Jorge Enrique Robledo, quien durante años fue uno de los senadores más votados del país cuando hacía parte del Polo Democrático Alternativo, tampoco logró regresar al Capitolio. Robledo había construido su carrera con debates sobre economía, agricultura y política comercial, y después de su salida del Polo impulsó el partido Dignidad. A pesar de su reconocimiento público y de su experiencia parlamentaria, los votos no alcanzaron esta vez.
La jornada también dejó por fuera a León Fredy Muñoz, excongresista de la Alianza Verde. Su nombre había vuelto a aparecer en la discusión pública por su relación con el caso del exfuncionario Carlos Ramón González, quien terminó refugiado en Nicaragua. Muñoz fue señalado de haber facilitado su salida del país antes de que avanzaran investigaciones en su contra. La controversia no se tradujo en apoyo electoral.
Entre los dirigentes tradicionales que no lograron mantenerse en el Senado también aparece José David Name, uno de los nombres conocidos de la política en la costa Caribe. En la misma situación quedaron Lina Garrido y la esposa del exsenador condenado Musa Besaile, cuya aspiración buscaba recuperar espacio político después de los escándalos judiciales que afectaron a su familia.
La lista continúa con otros dirigentes que intentaron regresar al Congreso o mantenerse en él. Richard Aguilar tampoco consiguió una curul. Su carrera política ha estado vinculada durante años al poder regional en Santander, primero como gobernador y luego como senador. En estas elecciones no logró reunir los votos necesarios para volver al Senado.
También quedó por fuera el pastor cristiano Oswaldo Ortiz, quien se hizo conocido en redes sociales por perseguir públicamente a la actriz y activista Margarita Rosa de Francisco durante una visita de ella a Estados Unidos. Su exposición mediática no se tradujo en respaldo electoral.
Entre los nombres que tampoco lograron regresar al Congreso aparece Luis Eduardo Garzón. El exalcalde de Bogotá y antiguo dirigente sindical había intentado volver a la política electoral nacional después de varios años alejado de cargos de elección popular. Su intento no prosperó.
Dentro del Partido Liberal Colombiano también hubo varias derrotas. Una de ellas fue la de María Paz Gaviria, hija del expresidente César Gaviria. La lista de liberales que no alcanzaron curul incluye además a Juan Carlos Losada y a Horacio José Serpa Moncada, hijo del histórico dirigente liberal Horacio Serpa Uribe.
El resultado general de las elecciones dejó un Senado dominado por las mismas fuerzas tradicionales, aunque con cambios en la distribución de curules. El Pacto Histórico aumentó su presencia, mientras que el Centro Democrático logró crecer en número de escaños y se consolidó como una de las principales bancadas. Sin embargo, detrás de esa reorganización del poder legislativo quedó un grupo amplio de políticos que, pese a su trayectoria, su visibilidad o su cercanía con figuras influyentes, no consiguieron convencer a los votantes.
Las elecciones confirmaron algo que suele repetirse en la política colombiana: la notoriedad pública no garantiza un lugar en el Congreso. Cada cuatro años el sistema electoral produce la misma escena. Mientras unos celebran su llegada al Capitolio, otros quedan por fuera de la nueva legislatura. Esta vez la lista de quemados reunió a expresidentes, exalcaldes, congresistas en ejercicio, herederos de familias políticas y aspirantes que buscaban consolidar su carrera. Todos enfrentaron el mismo resultado: los votos no alcanzaron.
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