Entre el 2 de septiembre y el 5 de mayo, el gobierno de Donald Trump bombardeó 58 embarcaciones en el mar Caribe y el Pacífico, causando la muerte de 179 personas. Después de cinco meses de una labor de filigrana, juntando piezas sueltas, la investigación periodística transfronteriza y colaborativa Los Bombardeados, sin derecho a la defensa, pudo recoger los nombres y parte de las historias de 19 hombres muertos, casi todos humildes habitantes de las costas que se rebuscaban para sostener a sus familias como podian.
Por: Maria Teresa Ronderos, Jose Luis Peñarredonda, Giannina Segnini, Ronna Risquez, Lorena Meléndez, César Molinares, Juan Pablo Barrientos, Sibylla Brodzinsky, Andrés García, Asha Javeed y periodistas de la Alianza Rebelde Investiga
«Reportan el fallecimiento del popular Pichirilo, gran talento deportivo Valdeciano. Nuestras palabras de condolencias a sus familiares», publicó el 15 de octubre de 2025 @elshowderuben, una página de Facebook del programa del mismo nombre en la Emisora Radio Güiria Internacional de Venezuela. Su comentario tuvo 483 reacciones de emojis llorando, o de personas lamentando su muerte.
«Pichirilo no sabes como me duele tu noticia, nunca te voy a olvidar», escribió una amiga. «Descansa en paz, Eduardo popular pichirilo», «que en paz descanses pana pichirilo excelente deportista. Gran talento frente al arco», dijeron otros.
Puedes leer la investigación completa haciendo clic en los enlaces de Clip y ARI.
El día anterior, el 14 de octubre, un misil disparado por militares estadounidenses había volado una lancha fuera de la costa venezolana, frente a Güiria, un pueblo en el municipio de Valdés, del estado Sucre y punto de salida hacia Trinidad y Tobago. Según se vio en el video oficial del gobierno estadounidense, la embarcación estaba quieta cuando la atacaron. Era el quinto golpe que propinaba Estados Unidos a barcos en el Caribe. Con las seis personas que cayeron ahí, completaban ya 27 muertos.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump aseguró en su red social que su secretario de Guerra, Pete Hegseth, había dado la orden de asestar ese golpe en una ruta conocida de tráfico de drogas, en aguas internacionales, y que inteligencia de su país «confirmó que la lancha traficaba narcóticos» y estaba asociada a redes de narcoterroristas.
La alianza, coordinada por el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística, CLIP, que reúne a los medios de la ARI (Runrunes, TalCual y El Pitazo) de Venezuela; 360, Casa Macondo y Verdad Abierta de Colombia; Guardian de Trinidad Tobago; y periodistas freelance en República Dominicana, Ecuador, Costa Rica y México con el apoyo técnico y financiero de Airwars, hoy lanza los primeros hallazgos de la investigación Bombardeados, sin derecho a la defensa.
Esta investigación colaborativa ha tejido hilos sueltos de muchas tragedias. Para ello, hemos visitado caseríos y pueblos costeros en La Guajira y Nariño, en Colombia y en Sucre, Venezuela; entrevistado a familiares, amigos y conocidos de víctimas, autoridades y reporteros locales en cinco países; rastreado y verificado cientos de posteos en redes sociales; identificado decenas de publicaciones de medios reconocidos en múltiples países e idiomas; realizado decenas de peticiones de información a autoridades; contactado fiscalías, hospitales, morgues y embajadas; y hemos verificado registros públicos y judiciales.
Con toda esa información, construimos una base de datos que, esperamos, contribuya a elevar la consciencia de que estos hombres eran seres humanos, que merecian haber sido juzgados si eran sospechosos de cometer algún delito.
La mayoría de las fuentes son anónimas porque todo el mundo teme hablar. Algunos familiares de víctimas en Venezuela y en Santa Marta (Colombia), según confirmaron fuentes consultadas a esta alianza, dicen haber recibido amenazas. Otros no quieren contar nada porque temen represalias de sus gobiernos o, peor, de los señores del narco que mandan en donde viven. Las entidades han resultado herméticas y los funcionarios que responden, sólo lo hacen off the record porque no quieren meter en líos a sus países con Estados Unidos.
El locutor radiofónico del @showderuben le dijo a reporteros de esta alianza periodística que él publicó la noticia de Pichirilo porque sabía que era muy conocido en Güiria. «Este es un pueblo pequeño y aquí todo el mundo se conoce», explicó, aunque negó saber nada acerca de las circunstancias en las que murió.
Sumando las personas que otros medios y organizaciones han conseguido nombrar y las nuevas víctimas mortales identificadas por esta alianza periodística, hemos podido conseguir los nombres y apellidos de 19 de los muertos en estos ataques. De dos más, identificamos su nacionalidad; y de otro, su apodo. De otras dos personas, cuyos restos fueron a dar a la playa al norte colombiano días después de un ataque, tenemos datos de quiénes eran, pero no sabemos con certeza si cayeron en un bombardeo. De otra posible víctima tenemos su nombre completo. Identificamos a tres sobrevivientes heridos. Es buscar agujas en un pajar de 179 ejecutados, desde el 2 de septiembre hasta el 5 de mayo, y seguimos contando…
También retratamos, con reportería en terreno en Colombia y Venezuela, conocimos el impacto que estos golpes de misil han tenido más allá de las familias, sobre vuelos comerciales, la cooperación contra el crimen y el flujo de drogas. Descubrimos que paradójicamente la lucha antinarcóticos regular fue más eficaz en detener la cocaína y no dejó ni un muerto.
Esta colaboración periodística transfronteriza también encontró que la ola destructiva no para ahí. Más allá, documentamos cómo ha fragmentado la cooperación internacional de combate a las drogas ilegales, porque otras democracias temen estar involucrados en acciones que desconozcan acuerdos internacionales que rigen el mar y el derecho internacional sobre los derechos humanos. Reverbera con la onda explosiva el temor entre funcionarios y fiscalías de revelar detalles de los rescates o sus coordenadas, pues el vecino del Norte puede revirar con nuevos aranceles o ataques personales a los gobernantes. Muchas veces, ni siquiera les responden a quienes están preguntando por sus muertos.
Puedes leer la investigación completa haciendo clic aquí o en la imagen:
*Lea también: Cuando informar sí es noticia: el caso Venevisión
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
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