Everardo Murillo, el hombre que lidereó la reconstrucción en el terremoto del Eje Cafetero, explica cómo levantar de nuevo al país tras la tragedia del 10 de agosto
Después del terremoto del pasado 10 de agosto que tuvo como epicentro San José del Palmar, en Chocó, y que sacudió el occidente y suroccidente del país, derribando edificios y casas en Cali, Pereira, Manizales y Quibdó, y que ha dejado una cifra de muertos que ya supera los 300, con miles de heridos, cientos de desaparecidos y más de cien mil familias damnificadas, la pregunta que ronda no es solo cuántos muertos más habrá, sino qué se hace con los que quedaron vidos y sin nada.
Esa respuesta la conoce bien Everardo Murillo. Administrador de empresas de la Javeriana, con especializaciones en gerencia tecnológica e informática en la Universidad de los Andes, Murillo es el hombre que dirigió el Forec tras el terremoto del Eje Cafetero de 1999 —un modelo de reconstrucción que el Banco Mundial terminó calificando como caso exitoso y que Naciones Unidas exportó a Haití, Chile, Ecuador y México— y que después gerenció Colombia Humanitaria, el fondo que administró 5,3 billones de pesos y atendió a 2,5 millones de damnificados por la ola invernal de 2010-2011.
Han pasado 27 años desde Armenia. En ese tiempo, dice Murillo, Colombia pasó de no tener ni un plan de ordenamiento territorial a construir todo un sistema nacional de gestión del riesgo, con comités municipales, protocolos de respuesta y una experiencia acumulada a punta de tragedia. Pero también pasaron 27 años de un país que sigue construyendo donde no debería, que privilegia lo visible sobre lo invisible, y que hoy vuelve a preguntarse cómo se levanta una ciudad —y una familia, y un barrio, y un estrato medio sin capital social organizado— después de que todo se cayó.
La exitosa experiencia del Forcec convirtió a Everardo Murillo en un consultor internacional que lo ha llevado a asesorar gobiernos en México, Perú, Ecuador, Haití, entre otros, y últimamente a Venezuela, pero también ha estado en emergencias como la de Providencia, cuando el huracán Iota, golpeó la isla, y en las inundaciones de Córdoba.
En esta conversación con Juan Manuel Ospina, Murillo repasa desde el nacimiento del Forec hasta los dilemas más finos de la reconstrucción actual: qué pasa cuando en un mismo edificio unos vecinos tenían seguro y otros no, por qué la plata donada no alcanza ni para el 3% de lo que cuesta reconstruir, y por qué —insiste— lo más difícil de todo no es levantar concreto, sino reconstruir el tejido social de quienes lo perdieron todo.
Vea aquí la conversación completa:
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