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La trampa del «Compra Ahora, Paga Después»: Una Mirada a la Deuda Cotidiana y la Realidad Económica

Ya no es raro que financies tu iPhone. Pero, ¿tu burrito? Klarna y otras plataformas “compra ahora, paga después” están empujando el límite: hoy puedes dividir en cuotas hasta una comida rápida. Lo sorprendente no es que la tecnología lo permita, sino que millones lo están haciendo. Gente endeudándose por tacos, groceries y entradas a conciertos. ¿Locura? No tanto. Es el reflejo de una economía en la que vivir al día no es opción, sino necesidad… y también un poquito de negasión.

La trampa del compra ahora, paga después. Klarna reportó que sus pérdidas por préstamos impagos crecieron 17% en el primer trimestre de 2025, llegando a $136 millones, mientras su base de usuarios ya supera los 100 millones. Aunque la empresa asegura que los impagos siguen siendo una pequeña fracción de su cartera, el hecho de que un 41% de sus usuarios BNPL haya pagado tarde, y que un 25% lo use para comprar alimentos básicos, muestra que no solo es un lujo para financiar gadgets o ropa, sino una herramienta para sobrevvir día a día.
La economía real detrás del préstamo para tacos. Más de la mitad de los estadounidenses carga con deuda en tarjetas de crédito, y casi la mitad usa esa deuda para pagar comida. La inflación persistente, las altas tasas de interés y la incertidumbre económica están haciendo que la gente busque cualquier forma para estirar su presupuesto, incluso endeudándose para cenas o compras en supermercados. El crecimiento del BNPL en productos esenciales revela más una necesidad financiera que una simple comodidad technológica.

No es innovación, es una señal de alerta. Klarna, que pospuso su multimillonaria salida a bolsa por la volatilidad económica, está viendo cómo el auge del BNPL se convierte en un arma de doble filo: la conveniencia de pagar en cuotas se transforma en un riesgo real de sobreendeudamiento. Lo que parecía una revolución en los pagos ahora refleja la fragilidad de una economía donde muchos no pueden pagar al contado ni su burrito. En lugar de celebrar la tecnología, deberíamos preguntarnos qué dice esto sobre la desigualdad y el estrés financiero creciende en el país.

Cuando financiar lo básico se vuelve rutina, no estamos hablando de conveniencia, estamos hablando de supervivencia. Klarna, DoorDash, Coachella a cuotas… todo parece apuntar a una generación que no gasta por exceso, sino porque no hay de otra. Y aunque el “págalo después” suene cómodo, si seguimos viviendo el presente a crédito, el futuro va a terminar cobrandonos intereses altos —y no solo en dinero.

rpoleoZeta

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