El proyecto es ambicioso, sería costoso y aún no hay detalles de quién lo financiaría, pero los brasileños lo están estudiando con atención: más de 8 mil kilómetros de gasoducto desde Venezuela a Brasil para que aquel país pueda suplir a Bolivia como su principal (y últimamente incierto) proveedor de gas natural. El proyecto -curiosamente- es promovido y surgió en Brasil desde el área de gas y energía de Petrobras, donde aseguran que fue apalabrado con Eulogio Delphino, director de la estatal venezolana.
La idea habría surgido este año en un encuentro de estatales petroleras realizado en abril en Río de Janeiro. Como los directores de Pdvsa expresaron en ese evento su interés de “romper” con la dependencia del mercado estadounidense, los brasileños raudos comenzaron a tejer un escenario que les favoreciera. En principio, en el gobierno brasileño no agradó mucho la posibilidad (preferían el gas peruano de Camisea), pero ante las perspectivas que se presentan para Brasil, Argentina y Chile con el encarecimiento del gas boliviano, ya están analizando las aristas de un eventual gasoducto Venezuela-Brasil. Quien está analizando el proyecto en Brasil es Ildo Sauer, director de gas y energía de Petrobras.
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