Por lo menos 24 de los 32 gobernadores que tiene el país tendrán su ficha en el nuevo Congreso, mientras que al menos 7 alcaldes lograron llevar un alfil político al poder legislativo. Un extenso informe periodístico de La Silla Vacía señala que de las 291 curules para el periodo 2026-2030, “dos de cada diez serán ocupadas por un congresista que tenía el guiño de un gobernador o alcalde”.
La influencia que pueden ejercer los gobernantes locales, especialmente en la elección de los representantes a la Cámara, es grande y muchos incluso propusieron nombres de parientes directos, sin que exista una legislación que pueda evitarlo. En la Costa Caribe fue sobresaliente el fenómeno ya que la gran mayoría de gobernadores y alcaldes de ciudades capitales llevaron a por lo menos un socio político al Congreso, con excepción de San Andrés y Providencia.
En este momento, en el Congreso de la República se tramita una ley que busca crear una incompatibilidad para evitar que alcaldes y gobernadores tengan familiares en el Legislativo. La iniciativa busca evitar la concentración del poder político en una misma familia y el uso del poder territorial para el favorecimiento de campañas políticas. En el Senado fue aprobado en primer debate desde el cierre del año pasado y en la actualidad se busca retomar su discusion.
Fue notorio el caso de los gobernadores Carlos Amaya, de Boyacá, quien es uno de los mandamases del Partido Verde, y Jorge Rey, de Cundinamarca, quien es de las toldas de Cambio Radical y cuenta con el respaldo de figuras como Germán Vargas Lleras. Ambos decidieron probar su capacidad política con varios nombres a los que les apostaron.
El gobernador Carlos Amaya, quien compite por el poder dentro del Partido Verde con el senador Ariel Ávila, tuvo una exitosa jornada, empezando por la elección de su hermano John Amaya para el Senado. (Ariel Ávila también resultó reelecto y ya cantó su apoyo al candidato Iván Cepeda). El socio político de Carlos Amaya es el vallecaucano Duvalier Sánchez, quien en las elecciones de hace 4 años fue Cámara de Ávila, ahora pasará al Senado y será una voz fuerte en la Cámara alta.
En total, son 7 los congresistas que consiguió el sector de Amaya, entre los que se cuentan los representantes a la Cámara por Boyacá: su amigo Jaime Raúl Salamanca, quien fue reelegido después de haber sido incluso presidente de la Corporación, y Yamit Noé. Por Bogotá entró Mauricio Toro; por Casanare Diego García y por Cauca Víctor Armero.
El gobernador de Cundinamarca, Jorge Rey, sorprendió al sacar 5 de los 8 candidatos a los que respaldó; a la Cámara de Representantes fueron elegidos Julio Roberto Salazar por el partido Conservador, el exalcalde de Funza Daniel Bernal por el Partido Demócrata Colombiano y el liberal Alexander Prieto. Para el Senado fueron elegidos sus socios políticos Nicolás Gómez de Cambio Radical y Alma y Óscar Sánchez del Partido Liberal.
Y es que Salazar tiene el respaldo del exgobernador Nicolás García, alfil político de Rey, y el de la casa Tamayo, que tiene fuerza en ese departamento con la hoy senadora Soledad Tamayo y su hermano. Bernal trabajó como secretario privado en la campaña de Rey por la Gobernación. Y Prieto apoyó al gobernador en las regionales de 2023. Estuvo en la Asamblea de Cundinamarca hasta su renuncia para aspirar a la Cámara.
Cercano a Luis Carlos Galán y por esa ruta al Nuevo Liberalismo, Rodrigo Villalba, Gobernador del Huila y quien fue ministro de Agricultura de Juan Manuel Santos, ha estado cerca de Juan Manuel y Carlos Fernando Galán. Este último nombró a María Lucía Villalba, hija del gobernador, jefe de gabinete en el arranque de su Alcaldía, y luego el mayor de los hermanos se aseguró de que estuviera en la lista al Senado de la coalición Ahora Colombia –Nuevo Liberalismo, Mira, Dignidad y Compromiso–.
El gobernador Villalba coronó, y gracias a su base electoral en el Huila, su hija María Lucía fue una de las 5 elegidas de la coalición con 59.067 votos, junto a Jennifer Pedraza, quienes son las dos únicas que no son militantes del partido Mira. Las otras tres curules restantes quedaron en manos del partido cristiano con Ana Paola Agudelo, Manuel Antonio Virgüez y Carlos Eduardo Guevara.
El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, puso a José Gregorio Orjuela del Centro Democrático. Por su parte, en el Valle del Cauca la baronesa y gobernadora Dilian Francisca Toro, de quien dijimos en este medio que perdió fuerzas frente al Pacto Histórico, consiguió tres de las cuatro curules a las que aspiraba: Norma Hurtado y Juan Carlos Garcés al Senado y Víctor Salcedo a la Cámara.
Hurtado fue la secretaria de gobierno de Toro en 2016, y Garcés y Salcedo hacen parte del movimiento Nueva Generación, liderado por la gobernadora dentro del Partido de la U. De los elegidos de la baronesa solo se quemó Oscar Apolinar, a quien sus 71.736 votos no le alcanzaron para obtener la curul al Senado. En contraste, Hurtado sacó 136.036 y Garcés 129.051 votos al Senado, mientras que Salcedo obtuvo 68.417 a la Cámara.
A pesar de que tenía el aval de los partidos Nuevo Liberalismo, Dignidad y Compromiso y Mira, Juan Fernando Reyes, candidato del alcalde de Cali, Alejandro Éder, se quemó con 39.689 votos al Senado.
Alcaldes de las grandes ciudades probaron su poder y lograron congresistas
El alcalde de Medellín Federico Gutiérrez no alcanzó a llevar a su hermana Juliana Gutiérrez al Senado, y José Miguel Zuluaga, su primo, también se quemó en busca de la Cámara. Lo que ‘Fico’ sí consiguió fueron curules con dos exfuncionarios suyos: Luis Guillermo Patiño y Simón Molina, ambos en Cámara. El movimiento de ‘Fico’ logró 227 mil votos y quedó muy por debajo del umbral requerido para entrar al Senado. Aunque su partido Creemos perdió la personería, sigue siendo una fuerza local con peso.
El alcalde de Cúcuta, Jorge Acevedo, puso a su esposa Yirley Vargas en el Senado por el Partido Liberal con 123.731. El mandatario tiene una investigacion abierta por la Procuraduría por presuntamente participar en política y presionar a contratistas en favor de la elección de Vargas.
En Barranquilla, los Char siguen en su lucha por mantenerse no solo en el poder local, donde cumplirán 20 años al final de la administración de Alejandro Char, sino en el Congreso. Su meta en estas elecciones era ambiciosa: poner cuatro senadores y cuatro representantes, algo que no lograron.
En la Cámara quedaron Samir Radi, Estefanel Gutiérrez y Welfran Mendoza; y en el Senado, Gonzalo Baute y Selmen Arana. Esta última cuenta también con el guiño de su primo, Yamil Arana, gobernador de Bolívar. Entre los candidatos quemados del clan Char están Andrés Felipe Camargo, un influencer conocido como Felipe Saruma que no pudo traducir en votos ni su presencia en redes ni el respaldo de la maquinaria Char; César Lorduy, favorito de Fuad Char, quedó fuera del Congreso por segunda vez consecutiva, y Gérsel Pérez no logró el salto de Cámara a Senado.
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