El manizalita viajó 20 veces en 4 años para documentar la tragedia de migrantes en la selva entre Chocó y Panamá, trabajo que le valió un World Press Photo
Más de 300 mil fueron las personas que, en busca de un futuro mejor y en muchos casos huyéndole a la violencia, trataron de cruzar el Tapón del Darién en 2024. Colombianos, venezolanos, ecuatorianos y hasta chinos exponen sus vidas diariamente para tratar de atravesar este importante paso fronterizo, casi siempre con la intención de llegar finalmente a Estados Unidos y, ¿por qué no?, hacer realidad el famoso sueño americano. Muy poco lo logran. Una cruda realidad que nadie ha sabido retratar mejor que Federico Ríos, el fotógrafo colombiano que se está comiendo el mundo.
Manizales fue la ciudad que vio nacer a este hombre que desde pequeño sabía que estaba destinado a cosas grandes. Siempre supo perfectamente que su visión y su forma de hacer un encuadre y una composición no la tenía ningun otro, talento que no desaprovechó ni mucho menos. Se dedicó a fotografiar la violencia de Colombia y en esas estuvo durante más de una década, hasta que se fijó en él el New York Times, uno de los periódicos más prestigiados del planeta.
Allí se encontraba cuando se dio el gran pico migratorio en el Darién en 2021 y, tras ver las crudas imágenes por las noticias, no lo dudó ni un segundo, alistó su cámara, sus botas y cogió rumbo hacia la espesa selva que es tan famosa como peligrosa. Ese año realizó su primera expedición sin saber que no sería la última y que cuatro años después le iba a permitir ser merecedor de uno de los premios más importantes que puede recibir cualquier fotógrafo: el World Press Photo.
Lo hizo en la categoría Long-Term Projects, es decir, aquella que premia a proyectos de largo aliento y cuyos procesos duran tres o más años, como es el caso del de Federico Ríos que duró cuatro repartidos en más de 20 viajes hasta el Darién. En total, el manizalita tuvo que elegir 30 fotos entre más de 40 mil que tomó en total durante sus travesías, en las cuales se apreciaba el dolor de miles de migrantes que tuvieron que pasar dificultades inimaginables.
Así como el oriundo de Manizales, esta edición de los World Press Photo premió también a Santiago Mesa, un experimentado fotógrafo que ha pasado por El Colombiano y que siempre se ha caracterizado por trabajar con las comunidades, lo que le valió para ser uno de los tres galardonados en la categoría singles, es decir, de fotos individuales. Esto se dio gracias a la forma en la que retrató las dificultades con las que vive la comunidad Emberá y particularmente de las mujeres, entre quienes las cifras de suicidio son bastante altas.
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