Luego de declararse desierta la licitación en 2025, Fanalca y la multinacional francesa Transdev vuelven al Transmicable con un contrato de $359 mil millones.
En diciembre de 2025, con tres consorcios compitiendo por el millonario contrato para manejar el Trasmicable de Ciudad Bolívar, la gerente de Transmilenio anunció que se declaraba desierta la licitación. El argumento para frenar fue técnico: los pliegos presentaban inconsistencias y no se daban las garantías para una selección objetiva y plural. En el trasfondo había también una orden judicial. El Juzgado 47 Administrativo del Circuito de Bogotá había exigido a la empresa estructurar y adjudicar un nuevo contrato que reemplazara el que tenía el operador público de transporte La Rolita. Ese fue el punto de partida de un proceso que, un año después, terminó devolviéndole el cable aéreo del sur de Bogotá a un viejo conocido.
La gerente de Transmilenio, María Fernanda Ortiz Carrascal, adjudicó el contrato por $359.780.300.920 al Consorcio Cable Móvil, integrado en partes iguales por Fanalca, de Colombia, y la multinacional francesa Transdev. El encargo no es menor: operación, mantenimiento y manejo integral del sistema durante diez años, hasta 2036.
El Transmicable de Ciudad Bolívar —inaugurado el 29 de diciembre de 2018, durante la alcaldía de Enrique Peñalosa— fue pensado como una pieza clave para conectar a uno de los sectores más poblados y empinados de Bogotá con la red troncal de Transmilenio. Desde entonces ha transportado a miles de usuarios al día y se ha convertido en símbolo de integración urbana. Pero su operación ha sido también un asunto contractual.
Cuando el sistema arrancó, el operador fue precisamente el hoy ganador: el consorcio conformado por Fanalca y Transdev obtuvo entonces un contrato superior a los 91 mil millones de pesos por cinco años. En 2023, bajo la administración de Claudia López, la operación pasó a manos de La Rolita, el operador público distrital. Dos años después, la historia volvió a girar.
En la nueva licitación compitieron tres estructuras empresariales de peso: el Consorcio Gran América Mi Teleférico Tunal, el Consorcio Doppelmayr Cable Car Ciudad Bolívar y el Consorcio Cable Móvil. Todos cumplieron los requisitos habilitantes. La decisión final dejó al frente al mismo grupo que estuvo en el arranque del sistema. Detrás del nombre Cable Móvil hay dos trayectorias empresariales distintas pero consolidadas.
Consorcio Cable Móvil
Fanalca nació en Cali en 1958 como Fábrica Nacional de Carrocerías. Fue creada por las familias Lozada y Herrera, con Joaquín Lozada Salcedo y Jorge Herrera Barona como figuras centrales en su fundación. Lo que comenzó como una empresa de carrocerías se convirtió con el tiempo en un conglomerado industrial diversificado: ensamblaje y comercialización de motocicletas Honda en Colombia, autopartes, tubos y perfiles de acero, fabricación de buses y servicios ambientales.
Hoy el grupo es dirigido por la tercera generación de la familia Lozada. Joaquín Lozada Fina preside la organización y Jorge Lozada Fina lidera la unidad de negocio Honda. Desde su sede en Cali, el conglomerado controla empresas como Fanalca S.A. en Yumbo, Carrocerías Superior —que ensambla buses articulados—, Fanalvías, dedicada a elementos de seguridad vial, y Fanalca Ambiental, donde se inscribe la empresa de aseo Ciudad Limpia. En los últimos años, el grupo ha ampliado su presencia en el transporte masivo urbano.
Su socio en el consorcio es Transdev, multinacional francesa especializada en movilidad. En Bogotá es conocida por su participación en el sistema Transmilenio a través de Bogotá Móvil, donde opera buses eléctricos. A nivel global, Transdev Group pertenece en un 66 % al Grupo Rethmann y en un 34 % al Grupo Caisse des Dépôts, ambos con fuerte presencia en infraestructura y servicios públicos en Europa.
Transdev también tiene una posición consolidada en Chile. Desde 2007 opera en Santiago mediante su filial RBU y participa en el transporte privado y eléctrico con Redvan. Su experiencia en sistemas de transporte urbano fue uno de los activos presentados en la puja por el cable bogotano.
La adjudicación de 2026 cierra así un ciclo que comenzó con una licitación fallida y una orden judicial pendiente. Transmilenio defendió el nuevo proceso como exitoso: tres competidores, cumplimiento de requisitos y una decisión dentro de los márgenes formales. El monto —casi 360 mil millones de pesos— convierte el contrato en uno de los más relevantes dentro de la operación del sistema en los próximos años.
El cable de Ciudad Bolívar, suspendido sobre los barrios de ladera, seguirá moviéndose todos los días con la misma rutina visible para los usuarios. Lo que cambió es el nombre en el contrato. Regresa la alianza entre una de las familias industriales más tradicionales del Valle del Cauca y una multinacional europea que ya tiene asiento en el transporte capitalino.
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