Desde el pasado 8 de enero, cuando Jorge Rodríguez anunció un «gran número» de excarcelaciones, los familiares de presos políticos en la Zona 7 de Boleíta (Caracas) se mantienen en el sitio. Todo con el objetivo de tener una llamada, un vídeo o alguna «fe de vida» que les permita constatar que su ser querido se encuentra en esas instalaciones.
Los sonidos de la zona industrial de Boleíta (municipio Sucre, estado Miranda) acompañan a los familiares de los presos políticos. El ruido y las cornetas de los camiones, los murmullos de estudiantes y los golpeteos se conjugan con su espera en la acera de la calle que conduce al portón de la llamada «zona 7», como se conoce a uno de los centros de reclusión de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) en Caracas.
Desde el pasado 8 de enero, cuando Jorge Rodríguez anunció un «gran número» de excarcelaciones, los familiares han hecho de la paciencia una virtud. Todo con el objetivo de tener una llamada, un vídeo o alguna «fe de vida» que les permita constatar que su ser querido se encuentra en esas instalaciones.
A un grueso de los detenidos los funcionarios policiales los han negado de manera sistemática, alegando que el sitio estaba «en remodelaciones». En diciembre pasado, la familia de Fernando Orozco acudió en tres oportunidades para verificar si se encontraba en ese sitio. En una de ellas, a un familiar del exdiputado incluso lo acercaron al portón y permitieron que echara un vistazo desde fuera.
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«Nos decían que ahí no hay detenidos. Incluso en el Ministerio de Servicio Penitenciario, cuando fuimos a verificar si había alguna lista, nos dijeron que eso está desmantelado y mira con lo que nos encontramos», dice, sentando en la acera que conduce al sitio donde el fin de semana fue evacuado de urgencia Edinson Torres, un policía portugueseño, el preso político número 26 que ha fallecido bajo custodia del Estado.
El parlamentario no estaría solo en esa prisión. La noche del pasado 25 de noviembre, y en distintos procedimientos, también fueron detenidos su esposa, Dilia Castillo, uno de sus hijos, Brayant Fernando Orozco, y Carolina Briceño, una expareja. Así lo denuncia Yessi Orozco.
Castillo, la madre de Yessi, padece de arritmias ventriculares y necesita medicación y control constante para que su corazón no se detenga. «Fuentes extraoficiales nos han indicado que están en Zona 7; sin embargo, todos los centros penitenciarios a los que hemos asistido, incluido Zona 7 de Boleíta, nos han negado la presencia de ellos allí».
«Queremos y exigimos, primero, una fe de vida de toda mi familia. Segundo, que haya una libertad plena no solo para mi familia, sino para todos los presos políticos de este país», exige Orozco, a quien las autoridades le dicen que «debe esperar» pues «desconocen dónde se encuentran en estos momentos» y están en «proceso de investigación».
En el caso de Carolina Briceño, de 50 años, su hermana Leida es quien se ha encargado de hacer las gestiones, llevarle alimentos y presionar por una respuesta del Estado. En la sede de la PNB La Quebradita se logró pasarle comida y medicinas durante una semana.
Esto se suspendió sin mayores explicaciones y desde entonces no tienen información de su paradero, explica Leida, quien se enteró de la detención de su hermana por una vecina a la que Carolina logró dejarle las llaves de su casa, ubicada en Cúa (estado Miranda).
Los funcionarios de la PNB le dijeron entonces a esa vecina que Carolina sería llevada a «El Pinar». Pero su hermana recorrió esta sede, la Cota 905, Maripérez, El Valle, pero en ningún ente le han dicho que allí se encuentra.
«Aún no sabemos la causa, no sabemos dónde se encuentra o su estado, siendo una persona que sufre de varias enfermedades, entre ellas asma crónica e hipertensión… Necesitamos una fe de vida, hemos vivido un mes de angustias, sin saber de ella, de su situación, queremos su libertad», dice Leida.
También señala que, si el proceso judicial inicia, espera que «la dejen tener visitas, que la dejen tener sus medicamentos, sus cosas que como familiares podríamos traerle. No veo el motivo por el cual no lo pueden recibir… Uno es consciente de las leyes, las respeta, pero ni siquiera sabemos de qué se la acusa, no la hemos visto, una llamada, nada».
Mientras esa «fe de vida ocurre» los familiares duermen en colchonetas improvisadas o directamente sobre una sábana puesta en el piso. Algunos particulares se acercan a dejarles cobijas, comida, agua y otras bebidas, como «Manuel», quien llegó en su camioneta y les dejó varias bolsas con empanadas.
«Así como están ellos, nosotros también estamos pasando vicisitudes acá afuera. Gracias a Dios la gente es empatica, a nosotros ha ayudado», dice el hermano de un hombre que fue detenido por la PNB el pasado 25 de noviembre en Maracaibo, estado Zulia.
Desde el jueves 8, tras el anuncio de Jorge Rodríguez, se vinieron de Maracaibo y aún permanecen a la espera. Llegaron con dos mudas de ropa, que una persona que se acercó a brindar ayuda les lava. También los busca para que se bañen en su vivienda.
Al igual que el resto, no sabe con certeza dónde está recluido su hermano. Tampoco tiene muchos detalles, pues es diabético y cuando le informaron que se lo llevaron detenido se descompensó con la noticia.
Joel Freites también fue detenido el pasado 25 de noviembre, pero su detención se consumó en Parque Central luego de que un compañero lo llamara, relata su esposa, Katherine Piñera. «Al compañero lo mantenían amenazado los funcionarios para que se presentara, que le dijera cualquier cosa para que llegara. Le dijeron que se iba a hacer una reunión con los supervisores de su trabajo, pero cuando llegó a la estación, lo estaban esperando los funcionarios y se lo llevaron. No hubo forcejeo, ni siquiera lo esposaron. Simplemente se lo llevaron».
Desde entonces, Katherine ha tratado de confirmar dónde se encuentra recluido, aún sin saber los cargos por los cuales está detenido. Con familiares de personas que estuvieron en La Quebradita, dice, logró conversar. «Coinciden las fechas y presumimos que todos están en Zona 7».
Todas estas detenciones, al igual que otros cuatro casos que ha conocido TalCual, se practicaron luego del 24 de noviembre, fecha en que el Departamento de Estado de Estados Unidos informó sobre su intención de designar al «Cartel de los Soles» como organización terrorista.
A este «cártel» es vinculado Nicolás Maduro, quien fue capturado por fuerzas militares estadounidenses el pasado 3 de enero durante un ataque armado a varios puntos de Caracas, La Guaira y Miranda. Junto a su esposa, Cilia Flores, fue presentado ante un tribunal de Nueva York.
Piñera no tiene certeza de la situación de su marido. «Simplemente sabemos que es por un caso político. Hasta ahora no ha sido presentado en tribunales. Quiero que nos den fe de vida, que por lo menos nos den opción de pasarles comida, pero también queremos que cumplan con lo dicho, ya que todos los que están allí son inocentes».
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
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