Tras los terremotos del 24 de junio, estudiantes de dos escuelas de El Junquito fueron trasladados temporalmente a otras sedes debido a los daños sufridos en sus planteles. En ambos casos, la reducción del espacio disponible modificó la jornada escolar: estos alunos reciben clases presenciales solo un día a la semana.
Aunque el ministro de Educación, Héctor Rodríguez, prometió reubicar a los estudiantes de las instituciones educativas afectadas por el doblete sísmico en otras sedes, los alumnos de la Escuela Sabaneta y del liceo Augusto Pi Suñer todavía no han recuperado una jornada escolar regular.
En ambos planteles, los estudiantes fueron trasladados a otras instituciones mientras se resuelve la situación de sus infraestructuras. Sin embargo, los espacios disponibles no tienen capacidad para recibir a toda la matrícula durante los cinco días de la semana, por lo que los alumnos fueron distribuidos en diferentes jornadas.
Los más de 600 estudiantes inscritos en la Escuela Sabaneta, ubicada en el kilómetro 16 de El Junquito, fueron trasladados a la sede del liceo Sucre, Mariscal de Juventudes II, en el kilómetro 15, pero estas instalaciones no tienen capacidad para albergar a toda la matrícula.
La sede que les prestaron mientras se resuelve la contingencia cuenta con solo cinco salones disponibles. Ante esta limitación, los estudiantes fueron distribuidos por grados durante la semana.
«En Sabaneta ven un solo día de clases»: lunes, primer y segundo grado; martes, un salón de segundo, los tres terceros y uno de cuarto; miércoles, tres salones de cuarto y dos de quinto; jueves, dos salones de quinto y ambos salones de sexto, detalló Daniela Andrade, representante de una niña que cursa sexto grado en esta escuela.
Daños en la escuela Sabaneta
Andrade dijo que la directora les informó durante una reunión que los viernes fueron seleccionados para atender de forma «personalizada a los estudiantes con necesidades educativas especiales».
Los estudiantes de Sabaneta no solo cambiaron de ubicación, sino también de horario. Ahora reciben clases de 1:00 p.m. a 5:00 p.m., mientras que en su sede habitual tenían horario matutino.
El único día que los alumnos reciben clases presenciales llevan por escrito a sus casas las asignaciones que deben realizar durante el resto de la semana. «No les mandan nada por WhatsApp», precisó Andrade.
Las actividades que deben realizar en casa son entregadas en la siguiente clase presencial, en hojas de examen, para que la docente pueda llevarlas a su casa y evaluarlas. Esta es la metodología implementada para las 20 secciones de la Escuela Sabaneta.
Una situación similar ocurre con los estudiantes del liceo Augusto Pi Suñer, que resultó fuerte afectado por los terremotos, quedó con etiqueta roja y está siendo reconstruido casi en su totalidad.
Los estudiantes fueron trasladados al liceo María Montessori, ubicado en el kilómetro 18 de El Junquito. Allí, según una representante consultada, los alumnos reciben clases presenciales un solo día a la semana y en horario vespertino.
La representante de un alumno de segundo año B, que prefirió resguardar su identidad, detalló que durante la tercera semana oficial del inicio del nuevo año escolar apenas les notificaron qué día tendría actividades cada sección y cuáles materias cursarían de forma presencial.
«A los de segundo año B, donde está mi hijo, les toca los martes. Están estudiando un solo día y están viendo las materias más importantes. El horario es de 1:00 p.m. a 5:45 p.m.», sostuvo.
Agregó que estos estudiantes solo cursarán seis materias de forma presencial en ese único día de actividades. Para las otras asignaturas, los docentes envían actividades para realizar en el hogar a través de un grupo de WhatsApp en el que están los padres y representantes.
Además de la situación generada por el cambio de sede y la reducción de las actividades presenciales a causa de los terremotos, la representante señaló la falta de profesores para impartir algunas materias en segundo año.
«En segundo año no tienen profesor de Inglés, ni de Matemáticas ni de Geografía, Historia y Ciudadanía (GHC)», sostuvo.
Un horario de clases para segundo año del liceo Augusto Pi Suñer, al que tuvo acceso este medio, muestra que estos alumnos cursarán seis materias durante el único día hábil de clases presenciales: Arte y Patrimonio, Creación, Recreación y Producción (CRP), Castellano, Matemáticas, Ciencias Naturales y Educación Física.
Aún se desconoce en cuánto tiempo estas dos instituciones serán reparadas para que sus estudiantes retomen la rutina y regresen a clases presenciales los cinco días de la semana.
La crisis educativa en el país en años recientes llevó a la implementación del llamado «horario mosaico», una modalidad de asistencia irregular y reducida a clases que se había aplicado especialmente en escuelas públicas como respuesta a las dificultades que atravesaba el sistema educativo.
En lugar de recibir clases durante los cinco días de la semana, los estudiantes atendían dos o tres días, con horarios variables.
Pero la situación que enfrentan algunos estudiantes afectados por los terremotos «no puede calificarse como horario mosaico», afirmó Carlos Calatrava, especialista en Educación de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).
Calatrava explicó que la reorganización de los horarios y los momentos de interacción en el aula responde en este caso a una situación de emergencia provocada por los terremotos. A su juicio, estas son medidas temporales para garantizar el derecho a la educación de los niños, niñas y adolescentes afectados.
«No puede calificarse como horario mosaico porque las causas que justificaron esa especie de arreglo entre directivos y docentes tuvo que ver con la protesta nacional del magisterio, y todo el tema de la legítima reivindicación de lucha por el salario. Esta vez es más de educación de emergencia», sostuvo.
El especialista señaló que la reubicación de estudiantes y docentes cuyos centros escolares quedaron inhabitables requiere considerar la capacidad real de las instituciones receptoras: cuántos alumnos y profesores pueden ser recibidos y en cuáles aulas y centros, de manera que «se garantice una práctica pedagógica de calidad».
La situación también implica que parte del proceso educativo se traslade temporalmente al hogar. Calatrava añadió que la presentación de información y la asignación de actividades, trabajos y otras producciones pueden realizarse mediante medios impresos o digitales, pero requieren el acompañamiento de padres, representantes y otros adultos.
«Implica que los aprendices cuenten con adultos en el hogar que les acompañen en la gestión de las formas de resolver actividades, asignaciones o tareas», indicó.
Sin embargo, a diferencia de lo ocurrido durante la pandemia de covid-19, actualmente no existe una medida sanitaria que limite la interacción entre los estudiantes y sus docentes. Para Calatrava, el problema actual está relacionado con la capacidad física de las escuelas receptoras.
Por ello, considera necesario que padres, representantes y equipos directivos trabajen en conjunto para buscar mecanismos que permitan aumentar la interacción y la presencia física en las escuelas.
El exdirector de la Escuela de Educación de la UCAB Carlos Calatrava señaló que la cantidad de horas de presencia activa en las aulas está determinada por el plan de estudio obligatorio de cada nivel o modalidad y expuso que más que establecer un número mínimo de horas de presencialidad, las medidas adoptadas por la emergencia no deben prolongarse.
«Al asumirse este tipo de realidades como medidas transitorias, el esfuerzo no es eternizarlas, sino acelerar el regreso a condiciones funcionales para el mejor cumplimiento de un proceso de calidad», destacó.
El especialista considera que una alternativa en línea puede funcionar si existen las condiciones técnicas, pedagógicas y socioemocionales necesarias. Esto incluye conexión a internet, plataformas para gestionar el proceso de aprendizaje, actividades que permitan la interacción entre docentes y estudiantes y acompañamiento de los adultos en el hogar. No obstante, considera recomendable el regreso a procesos plenamente presenciales, con alguna apertura o experiencia en línea.
Para Carmen Teresa Márquez, presidenta de la Federación Venezolana de Maestros (FVM), la educación a distancia también podría ser una opción mientras se reparan las sedes afectadas, aunque las fallas eléctricas dificultan su implementación: «Pudiera darse el primer lapso de manera online mientras se arregla la situación (de infraestructura), pero no tenemos luz para hacer un plan de clases online», sostuvo.
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