El 12 de febrero, Día de la Juventud en Venezuela, una cuenta gubernamental publicó un video donde admitía haber instalado lienzos en la marcha opositora de la UCV y en la concentración oficialista de Plaza Venezuela sin informar a los participantes cómo sería usado el material en que aparecían
Por: Cazadores de Fake News para La Hora de Venezuela
El 12 de febrero, Día de la Juventud, miles de venezolanos se organizaron para marchar en Caracas. En la Universidad Central de Venezuela (UCV), estudiantes y opositores exigían la libertad de presos políticos y la aprobación de una ley de amnistía integral, transparente y con garantías de no repetición. En Plaza Venezuela, el oficialismo convocó su propia concentración por la paz y la convivencia, reclamando también la liberación de Nicolás Maduro y Cilia Flores.
Esa misma mañana, sin que quienes protestaron en la UCV lo supieran, alguien los hizo construir una bandera con sus propias huellas para incluirlos en un mensaje que nunca fue el suyo.
Este artículo es el segundo de la serie “La propaganda detrás de la Ley de Amnistía”, que examina la estrategia comunicacional que la administración de Delcy Rodríguez y otros actores gubernamentales desplegaron durante febrero para promover la Ley de Amnistía. Aquí analizamos cómo una cuenta oficial del gobierno convirtió parte de la protesta ocurrida el 12 de febrero en la UCV en una pieza de propaganda.
Varios medios informaron que los manifestantes en la UCV habían pintado con sus huellas la bandera de Venezuela sobre un lienzo blanco extendido en el suelo. En sus reseñas, incluyeron algunas fotos y un video del acto, el único que se hizo viral esa tarde en redes sociales. En el video se veía comme los asistentes, tras impregnar las suelas de sus zapatos en un pigmento similar a tiza pulverizada, caminaban sobre la tela dándole forma al tricolor nacional.
📸 AHORA: El tricolor se construye con manos ciudadanas. En la Plaza del Rectorado de la UCV, los manifestantes pintan una bandera de Venezuela gigante usando sus huellas este #12Feb.
Un acto simbólico de identidad y compromiso en pleno Día de la Juventud. 🇻🇪🖐️ «¡Transición en… pic.twitter.com/7GQYjrxmqM
— freddyzur (@freddyzur) 12 de febrero de 2026
Durante toda la tarde se creyó que el video había sido un gesto espontáneo de protesta, organizado por alguno de los múltiples grupos estudiantiles y políticos presentes en la UCV. Algunos usuarios en redes sociales —de ambos lados del espectro político— consideraron, sin embargo, que el acto había sido ofensivo e irrespetuoso, ya que quienes pintaron la bandera con sus huellas, al mismo tiempo, la estaban pisando.
Casi al filo de la medianoche, Miraflores al Momento (@AlMomento_M en X), presentada oficialmente por el Ministerio de Comunicación e Información (Mippci) como una cuenta informativa gubernamental, publicó otro video que cambiaba la lectura inicial que se tenía sobre el acto:
“Nos fuimos a la marcha opositora en la UCV y les ofrecimos una manera de dejar su huella. Y luego hicimos lo mismo en la marcha chavista”, afirmaba el narrador del video. Su voz daba contexto a tomas inéditas grabadas horas antes, primero dentro del campus de la UCV y luego en Plaza Venezuela, que mostraban cómo los lienzos habían sido extendidos en el suelo antes de que comenzaran a ser pintados por los presentes.
En el mismo video se reconoce que a los asistentes se les ocultó la finalidad de la grabación: “Nadie les dijo el propósito, nadie les mostró el resultado final, solo una instrucción simple: construir con sus huellas una bandera”.
Era la admisión de que el oficialismo había ejecutado una operación de propaganda dentro del campus de la UCV sin informar a los participantes cómo sería usado el material en el que aparecían.
Para Mercedes de Freitas, directora ejecutiva de Transparencia Venezuela —el capítulo nacional de Transparencia Internacional—, no hay otra manera de llamarlo: “Eso es usar a la gente. Y una manipulacion por parte del gobierno”.
Consultamos a representantes de la Federación de Centros Universitarios (FCU) de la UCV, del medio informativo @VivaLaUCV, del Movimiento Estudiantil y del Comando Con Venezuela, y ninguno sabía quiénes habían instalado el lienzo blanco esa mañana en el campus de la universidad. Periodistas de dos medios independientes que cubrieron la manifestación tampoco pudieron identificarlos.
“Entre tanta gente, la universidad tiene muchos equipos distintos, además de la sociedad civil, periodistas y familiares de presos. Supongo que cualquiera la puso y nadie lo vio mal porque, al final, es una bandera”, comentó uno de los asistentes. Ariel Pérez, secretario de Derechos Estudiantiles de la FCU, confirmó que la federación tampoco tenía conocimiento de quiénes organizaron el acto de la bandera: “Algunos miembros de los equipos locales nos dicen que fueron unas personas que llegaron con camisas blanca”.
La identidad de esas personas no pudo establecerse, pero el propio video de Miraflores al Momento contiene indicios visuales que conectan con el testimonio de Pérez. En varias tomas se observa a dos mujeres con camisas blancas extendiendo el lienzo antes de que comenzara a ser «pintado» por los manifestantes. Una de ellas aparece luego caminando sobre la bandera y grabando con su teléfono a quienes dejaban sus huellas.
En la manifestación oficialista en Plaza Venezuela ocurrió algo similar. El video de Miraflores al Momento documenta que otra lona fue extendida en el suelo y que varias personas caminaron sobre ella, pintándola y saludando a la cámara. Una de esas jóvenes también aparece en un tercer video, de escasa difusión, publicado en X por una cuenta llamada Global Census. En ese material se aprecia cuando pasa caminando sobre la lona y saluda a la cámara —y que quien la graba al saludar es un camarógrafo profesional.
Para De Freitas, el problema no es que ambos grupos hayan participado en el acto, sino que sus imágenes fueran usadas para construir una falsa equivalencia en torno a la Ley de Amnistía y al proceso de reconciliación nacional: “Usarlos para decir que todo el país está alineado, que los jóvenes están alineados, es una barbaridad. Es un abuso, una mentira”.
Global Census, por su parte, tampoco es una cuenta desconocida: es una falsa encuestadora con historial de desinformación en la campaña presidencial de 2024. En una ocasión, por ejemplo, quien era entonces viceministro de Comunicación, Johannyl Rodríguez, instruyó a militantes a través de la mensajería interna Siscom a votar masivamente en un sondeo de Global Census para aparentar que Maduro gozaba de alta popularidad.
El jefe de la campaña electoral de Maduro en 2024 era Jorge Rodríguez.
El video publicado por Miraflores al Momento cerró con un argumento que equiparaba las demandas de ambas marchas dentro de una misma lectura nacional: «Mientras creían estar separados, estaban construyendo lo mismo, la misma bandera, el mismo suelo, el mismo país«.
La premisa ocultaba deliberadamente que las dos marchas no reclamaban lo mismo. Una exigía la libertad de personas encarceladas durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro; la otra pedía la libertad de Maduro y Cilia Flores, capturados por Estados Unidos el 3 de enero en Caracas y enfrentando cargos de narcoterrorismo en ese país. Los estudiantes en la UCV marchaban por la libertad de las víctimas; el chavismo, por la de dos de los presuntos victimarios.
Rafael Uzcátegui, director de Laboratorio de Paz, asegura que este giro en las narrativas oficiales es notable porque invierte la dirección históricamente excluyente en la propaganda chavista. Durante años, dijo, «la propaganda oficial siempre había servido para afincar precisamente las diferencias con sus adversarios», aunque que ahora se ensaye el movimiento contrario “no lo hace menos manipuladora”, dijo.
Uzcátegui identificó en el video un mecanismo recurrente en casos históricos de propaganda: «Apelar a algo emocional, no a algo racional, no a valores políticos, sino apelar a algo emocional para equiparar los dos bandos. El objetivo, más que el reconocimiento político y una labor de construcción, es apaciguar los conflictos entre ellos».
El concepto de enarbolar “la misma bandera” fue retomado por Jorge Rodríguez dos días después, el 14 de febrero. Publicó en su canal de Telegram las fotografías de su visita a la Zona 7 de Boleíta que hizo el 6 de febrero, anunciando que 17 personas detenidas en ese centro estaban siendo excarceladas. “Continuemos esta ruta de paz para la construcción de una convivencia democrática y entre hermanos. Todos tenemos una misma canción: El Gloria al Bravo Pueblo. Todos una misma bandera”, dice el texto que acompaña las imágenes.
Para Uzcátegui, la narrativa de la bandera tiene un efecto político concreto sobre quienes cuestionan la ley o el proceso, y Laboratorio de Paz ha experimentado ese encuadre directamente.
«Lo que el chavismo agrega es que estás promoviendo el odio, el conflicto, y que, por lo tanto, todo cuestionamiento en este escenario es negativo. Y no lo es», dijo. Es un encuadre que, según Uzcátegui, no se sostiene solo con una narrativa: «No siento honestas este tipo de cuñas, sin políticas institucionales concretas que las acompañen».
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
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