Su hijo Anant Ambami, dueño de la Reserva Vantara, acaba de firmar un acuerdo con Delcy Rodríguez para mejorar los zoológicos, pero su jugada iría más allá
El vuelo de Skytaxi que despegó desde Maiquetía en Caracas hacia Jamnagar, en la India, llevaba una inusual exportación con destino a Vantara, el zoológico del hijo del hombre con la mayor fortuna de la India, Mukesh Ambani. Anant Ambami recibiría el encargo de su padre: 1.825 animales vivos venezolanos avalado por el presidente Nicolás Maduro. Dos años después, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, anunció un acuerdo con Centro Greens, uno de los pilares del Grupo Vantara para impulsar proyectos de conservación y recuperación de la fauna en el país.
Después de este antecedente, y la incorporación de Venezuela a la Alianza Internacional de los Grandes Felinos, mediante la ley aprobada el 21 de agosto, se refuerza el interés de los Ambami en los animales salvajes de la nación suramericana que estuvieron entre los primeros en poblar el espectacular zoológico indio del hijo del magnate.
Los indios recuperarán zoológicos públicos venezolanos, El Pinar y Caricuao, ubicados en Caracas, serán los primeros. En la Guaira se contempla un acuario y un hospital veterinario para esta clase de animales. También ofrecen apoyo de sus expertos.
Su interés parece estar ligado a la gabela que le dio Maduro a Mukesh Ambani por ser el cliente de Petróleos de Venezuela (Pdvsa). El magnate dueño de Reliance Industries, el complejo petroquímico más grande del mundo, recibe miles de animales que, a través de emprendimientos privados, van a dar al zoológico de opulencia asiática que su hijo montó en la ciudad de Jamnagar. Los fletes se amparan en un acuerdo binacional de conservación y cuentan con permisos suscritos por el mismo Ministerio de Ecosocialismo que en Caracas como lo comprobó la investigación de Armando.Info y el diario Süddeutsche Zeitung de Múnich.
Seguimos avanzando en la protección de nuestra fauna y biodiversidad.
Venezuela se incorpora a la Alianza Internacional de los Grandes Felinos y, junto al Grupo Vantara de la India, recuperaremos nuestros zoológicos. Además, pic.twitter.com/iDpQxFVQCT
— Delcy Rodríguez (@delcyrodriguezv) September 6, 2026
Caimanes del Orinoco, perros de agua, cunaguaros, guacamayas verde militar, y bandera, águilas harpía, osos hormigueros, dantas, monos araña, monos capuchinos cariblancos y tortugas arrau, han viajado 15.000 kilómetros hasta Jamnagar. Allí les esperan 1.225 hectáreas, con 200 elefantes apreciados en grado sumo, 300 felinos, 1.200 reptiles, más de 3.000 herbívoros, en total unos 150.000 animales representativos de alrededor de 1.200 especies, según cálculos de la prensa india.
El de mayo del 2024 no fue el único envío de fauna desde Venezuela para Vantara en 2024. Según cifras de aduana en India, entre mayo y diciembre de ese año Venezuela exportó hasta 5.359 animales silvestres a Greens y Radhe. Y se convirtió en el segundo proveedor de fauna silvestre al zoológico indio, después de Emiratos Árabes Unidos (EAU).
Los hipopótamos de Escobar
La posibilidad de trasladar decenas de hipopótamos desde Colombia hasta la India fue uno de los proyectos de relocalización de fauna más ambiciosos y polémicos de los últimos años. Anant Ambani también está detrás del plan que buscaba llevar cerca de 80 ejemplares —descendientes de los animales introducidos por Pablo Escobar en los 80— hacia el centro de conservación Vantara. La idea no se materializó.
El origen del problema de los hipopótamos se remonta a la Hacienda Nápoles, la finca donde el narcotraficante instaló en los años ochenta un zoológico privado que incluía cuatro hipopótamos importados ilegalmente. Tras su muerte en 1993, los animales quedaron sueltos en la región y, al no tener depredadores naturales ni competencia por el territorio en las ciénagas del Magdalena medio, su población se disparó hasta convertirse en la especie invasora más grande del mundo fuera de África.
La oferta india tomó forma pública el 28 de abril, cuando Ambani propuso al Gobierno de Gsutavo Petro una alternativa al sacrificio de 80 ejemplares que el Ministerio de Ambiente había autorizado para frenar la expansión de la especie. El plan contemplaba trasladarlos a Vantara, en el estado de Gujarat, donde se les garantizaría cuidado de por vida y se aliviaría la presión ambiental sobre la cuenca del río Magdalena.
Detrás del anuncio había, sin embargo, un trabajo logístico que venía cocinándose desde antes. La discusión sobre la operación había arrancado en 2023, cuando Vantara y el Santuario Ostok de México ya conversaban con el Gobierno colombiano para gestionar el envío de los hipopótamos a sus instalaciones, y el director del santuario mexicano llegó a calcular el costo del traslado a la India en unos tres millones de dólares.
El operativo diseñado era tan aparatoso como el resto de los envíos de fauna venezolana hacia Jamnagar: los animales, algunos de más de tres toneladas, serían movidos primero por tierra hasta un aeropuerto cercano a Medellín, y de ahí embarcados en tres aviones de carga operados por una aerolínea bielorrusa para completar un vuelo de 15.000 kilómetros hasta Gujarat —la misma distancia, y casi la misma ruta simbólica, que recorren los animales venezolanos que hoy engrosan el zoológico de Ambani—.
El plan nunca pasó de ser una oferta pública. Una investigación posterior reveló que la propuesta de Ambani jamás se tradujo en una solicitud formal ante las autoridades colombianas, aunque el Gobierno sí llegó a consultar a la autoridad CITES de India sobre los requisitos para un eventual traslado internacional. Expertos consultados por la prensa colombiana cuestionaron además la viabilidad del proyecto por el estrés que un viaje de esa duración impone a un animal semiacuático de varias toneladas, y por las dudas sobre si Vantara —señalado ya como el destino final de buena parte de la fauna silvestre venezolana— cumple realmente el papel de santuario de conservación que dice representar, o si funciona como una vitrina privada para la colección personal de la familia Ambani.
Greens Zoological Rescue & Rehabilitation Center (Greens) y Radhe Krishna Temple Elephant Welfare Trust (Radhe), son las organizaciones pilares de Vantara. Greens y Radhe se encargan de las importaciones de animales procedentes de Venezuela. Los animales que se exportan provienen en 90 % de dos zoocriaderos privados en Venezuela que son alrededor de 35.
El gancho de Ambani con el gobierno de Delcy Rodríguez contempla asistencia técnica, equipamiento y fortalecimiento de los centros que integran la red pública venezolana. Entre las adecuaciones están aulas para prácticas académicas, laboratorios especializados, áreas de diagnóstico, quirófanos, espacios de consulta y zonas destinadas a la recuperación médica de los animales.
En un programa de intercambio de cinco años, médicos, veterinarios, biólogos y otros profesionales vinculados con el manejo y conservación de la fauna silvestre podrán empaparse de las técnicas y el manejo de los zoológicos en India.
Ambientalistas e investigadores cuestionan si se trata de un plan real de conservación de los animales salvajes venezolanos o una vía diplomática para facilitar la exportación masiva hacia colecciones privadas como la de Ambani, entregando el patrimonio natural.
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