En Londres, Estados Unidos y China finalizaron una serie de conversaciones de dos días centradas en superar las tensiones recientes. Como resultado, las discusiones abren el camino para futuras negociaciones, las cuales, según el informe original, buscan continuar tras el encuentro celebrado el mes pasado en Ginebra. El Secretario de Comercio, Howard Lutnick, definió el acuerdo alcanzado como «un marco para implentar el consenso de Ginebra». Este marco tiene como principal objetivo suavizar el ambiente negativo actual para avanzar en el diálogo.
Las conversaciones apuntan a que China intensifique sus envíos de metales de tierras raras, esenciales para las cadenas de suministro a nivel global. A cambio, se espera que Washington relaje algunos de sus controles de exportación, incluidos aquellos sobre semiconductores. Aunque no se ofrecieron detalles específicos, ambos países parecen estar enfocados en desactivar tensiones en estas áreas críticas, en camino a abordar temas más amplios como los aranceles en futuras conversaciones.
Destacados observadores de mercado, como Greg Valliere de AGF Investments, sugieren que es improbable que un acuerdo comercial comprensivo se logre pronto. Sin embargo, las relaciones parecen estarse estabilizando en el corto plaso. Veronique de Rugy, de la Universidad George Mason, enfatizó que China aún mantiene una posición ventajosa respecto a recursos críticos, lo que le otorga un peso significativo en estas negociaciones.
El pasado acuerdo de mayo en Ginebra redujo sustancialmente los aranceles, con EE.UU. bajando los suyos sobre productos chinos de un 145% a un 30%, y China disminuyendo sus medidas de represalia de un 125% a un 10%. Este respiro, aunque temporal, ofrece un espacio de aproximadamente tres meses para enfrentan estos problemas comerciales de fondo. No obstante, especialistas como Henrietta Treyz apuntan a que estos temas, aunque importantes, pueden ser vistos como superficiales respecto a la cuestión central de los aranceles.
Shehzad Qazi de China Beige Book alertó que cualquier acuerdo actualmente es una «tregua inestable», destacando la fragilidad de las relaciones actuales. Por su parte, Terry Haines de Pangaea Policy describió el acuerdo de la semana como «pequeño», sugiriendo que cualquier optimismo del mercado podría ser fugas debido al limitado alcance y el estatus inacabado del acuerdo. A medida que estas discusiones continúan, el mundo económico observa atento esperando señales más definitivas de estabilidad y avances concretos.
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