En la última semana de enero, comerciantes han resibido despachos con precios más bajos que los registrados a principios de mes, cuando la “situación país” se reflejó en los anaqueles. Consumidores esperan que los costos de algunos productos se estabilicen. La Federación Nacional de Ganaderos de Venezuela registra que la carne se ubica entre 12 y 14 dólares por kilogramo a nivel de consumidor
Los días jueves se mantiene el rebullicio que caracteriza al boulevard de Catia, al oeste de Caracas. Buhoneros despliegan sus mesas, caleteros descargan frutas, verduras o víveres a los locales y consumidores buscan ofertas para rendir el salario, menguado por la constante devaluación del bolívar.
Los costos de proteínas, verduras, frutas y víveres se incrementaron progresivamente durante 2025 debido a la devaluación constante del bolívar, que cerró en 82,7% frente al dólar durante el mes de diciembre. La moneda estadounidense es usada desde hace varios años como un marcador de precios en productos y servicios. Sin embargo, desde mediados de enero se registra una caída en los precios, especialmente de la carne, debido a la reducción de la brecha cambiaria.
Si bien los ataques de Estados Unidos en varios puntos de Caracas, La Guaira y Miranda, al igual que la captura de Nicolás Maduro, se reflejaron directamente en los anaqueles, los acuerdos presionados por el Gobierno de Donald Trump con la administración venezolana han impactado el escenario económico, con la promesa de circulación de divisas estadounidenses por medio de la venta de crudo venezolano.
Además de la carne, los costos del pollo, huevos o lácteos también se han ajustado, al igual que algunos víveres. En Catia el kilo de pollo entero se ubica en 3,79 dólares, mientras que la milanesa está en $7,10. En el mercado de Quinta Crespo el kilo de pollo entero alcanza los $4,5, la pechuga en 6,3 dólares mientras que el kilogramo de muslos está en $3,99. En supermercados los costos del kilo de pollo entero varían entre los cuatro dólares y medio y cinco dólares, los muslos en 4,72 dólares y las milanesas en 9,27 dólares.
Consumidores señalan que mantener el consumo de verduras o frutas se dificulta por los precios. Según el Programa Mundial de Alimentos (PMA), 40% de los venezolanos experimenta inseguridad alimentaria moderada, que suele implicar la reducción en la cantidad o calidad de los alimentos, o severa.
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La Encuesta Nacional sobre Condiciones de Vida (Encovi) del 2024, realizada por la Universidad Católica Andrés Bello, también resalta la situación: 56,3% de los encuestados dijo que dejaron de tener una alimentación saludable, mientras que 55,6% expresó que algún adulto tuvo una alimentación basada en poca variedad de alimentos.
Esto es lo que vive Reina Gil, una jubilada que buscaba ofertas en frutas para que su nieto, de siete años, pudiese comer. “No se puede comprar todo. Las verduras, a veces las frutas, lo que uno puede comprar es lo que está más económico. Por lo menos uno no puede comprar fresa, durazno”.
Gil reconoce que los precios de la carne y el pollo “sí han bajado”, pero “la fruta se mantiene. El arroz está súper caro, la harina igual”.
“Hay precios que han bajado. En estos días me di cuenta que los productos (de aseo) personales han bajado un poco. En los alimentos secos sí se han mantenido… He podido llevar algunas cosas más de lo que tenía planificado”, dice María, quien compró en el mismo puesto de frutas que Gil.
Los comerciantes también han recibido los cambios en los precios y han ajustado en consecuencia. En Lácteos Flor de Catia, que maneja venta de víveres, carne y embutidos al mayor y detal, los nuevos despachos de productos como huevo, harina de trigo, arroz o pasta llegaron la última semana de enero con nuevos costos, más bajos que los registrados durante el mes de diciembre o principios de mes.
Dulne Rojas, encargada del local, señala que muchos productos que aumentaron durante el mes de diciembre “ya se están estabilizando”.
“Esta semana llegaron precios muy buenos, bajos, incluso los huevos bajaron bastante porque estaban en 76 (dólares por caja) y bajaron a 69, ese es el precio de ventas. Lo que es harinas, pastas, todo ha bajado, al igual que el pollo, el queso”, señala.
El bulto de azúcar costaba 86 dólares y bajó a 80 dólares. El precio de la harina de trigo se comerciaba en 64 dólares por bulto. En el último despacho se recibió a 51. Rojas también menciona que los costos del café y la mantequilla también se han ajustado, con la reducción de la brecha cambiaria.
Pero los bajos costos no siempre aseguran que las ventas se mantengan semana tras semana. La encargada de Lácteos Flor de Catia dice que a principios de enero “hubo compras nerviosas por la cuestión país que estamos viviendo, pero luego se estabilizó. Esta semana vamos a ver qué pasa.”
El esquema de descuentos al cancelar en divisas en efectivo tampoco se ha acabado, aunque ya no es tan rentable para los negocios. “Nosotros ya casi no recibimos divisas en el local, la gente paga en bolívares y nosotros también compramos todos los productos a tasa BCV”, explica Rojas.
Ángel Quintero, quien vende pescado en Catia de martes a domingo, también trata de mantener sus precios fijos, pues sus proveedores trabajan con la tasa oficial que fija el Banco Central de Venezuela. “Yo compro mercancía diaria, 80 o 90 kilos diarios, y me cumple”, expresa.
En su puesto, el precio por kilo del bagre rayado y blanco está en 2.300 bolívares, el filet en Bs 2.500. La mojarra cuesta 950 bolívares por kilo, aunque mantiene una promoción de tres kilos por cinco dólares.
“Para mi casa compro semanal y sí he visto cambios en los precios de la carne y el pollo, pero el pescado mantiene sus precios. Si vas a los buhoneros, tú consigues los víveres más económicos que en los supermercados. Aquí los chinos tienen el kilo de azúcar en 1.200 bolívares, los buhoneros más baratas”, señala Quintero.
En supermercados y comercios de Catia, Quinta Crespo y Petare los precios de la carne varían entre los 9,5 dólares y los 15 dólares. Algunos cortes como el solomo de cuerito o lomito ascienden a $17 y $22, respectivamente.
“El sábado compré bisteck y me salió en 9,50 dólares, pero aquí en esta carnicería está en 12,5, así que voy nuevamente a la misma carnicería a comprar. Ojalá se mantengan los precios o los bajen un poquito más, eso espero”, dice Xiomara Palencia, al salir de un local en la redoma de Petare.
Luz González, quien tenía más de 20 días sin asistir al mercado de Quinta Crespo, donde compra regularmente, también coincide en la baja de precios de la carne y el pollo. “En diciembre estaban al doble y ahora están normal”, dice.
González vio un incremento en frutas y charcutería, aunque espera “que todo se normalice, que todos podamos tener acceso y que todo siga como quisiéramos que estuviera esto. Hay que pensar positivo de que todo va a marchar mejor, porque si todo marcha bien desde arriba hacia abajo, todo va a marchar mejor para nosotros los consumidores, las familias.”
“Si sigue encaminándose la situación como va, yo creo que se estabilizan los precios. Igual, deberían poner precios justos, como hace unos años que venían marcados con su precio e IVA, pero entre nosotros mismos nos estamos haciendo la guerra”, dice por su parte Ángel Quintero.
La Federación Nacional de Ganaderos de Venezuela ha dicho que los precios de la carne de res han disminido en relación a las primeras semanas del año. Actualmente, indicó José Labrador, vicepresidente de Fedenaga, la carne se ubica entre 12 y 14 dólares por kilogramo a nivel de consumidor.
Labrador afirmó que el sector ha trabajado para corregir distorsiones en la cadena de comercialización. También señaló que tanto la producción primaria como el consumidor final son los más afectados cuando se producen alteraciones en la formación de precios.
El presidente del Consejo Venezolano de la Carne (Convecar), Luis Eduardo Pérez Stuve, indicó el pasado 28 de enero que si bien «no nos escapamos de estas distorsiones» cambiarias, «tenemos abastecimiento pleno de carne».
«Más del 98% de la carne que consumimos en el país es venezolana», aseveró Pérez Stuve en una entrevista radial. También dijo que «los mercados no nos han reportado ninguna anomalía (sobre el abastecimiento), sino todo lo contrario», al tiempo que enfatizó que el productor ganadero «sigue resteado con la producción en Venezuela».
Convecar registró un crecimiento «muy importante del consumo de proteínas totales en el país para el cierre de 2025, estamos hablado de casi 72 kilogramos per cápita (al año), eso es un aumento significativo… Estamos hablando de que un venezolano promedio está consumiendo cerca de unos 11 a 12 kilos per cápita».
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
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