#BúsquedaIncesante | La lucha continua por Alcedo Mora y los desaparecidos en Venezuela
La familia del activista social Alcedo Mora Márquez no ha desistido en buscar respuestas. A 11 años de su desaparición forzada, nuevamente solicitan a la Fiscalía General y la Defensoría del Pueblo que retome las investigaciones o inicie otro proceso de búsqueda del dirigente merideño y los campesinos Eliécer y Esneider Vergel, quienes fueron vinculados a su caso. Simón Mora, uno de los hijos de Alcedo, insiste en que el Sebin es responsable de su paradero, tras recibir una orden de captura por el simple hecho de denunciar el contrabando de combustible en el estado Mérida.
Han pasado 11 años y tres meses sin noticias de Alcedo Mora Márquez. Salió el 27 de febrero de 2015 de la Gobernación del Estado Mérida, donde trabajaba como asesor político del entonces gobernador Alexis Ramírez, rumbo al Terminal de Pasajeros de la ciudad. Allí había quedado en verse con Eliécer Vergel, un desplazado colombiano que se dedicaba a la venta de piñas junto a su hermano Jesús Esneider, para informarles sobre el resultado de una gestión de ayuda social. Pero nunca llegó.
Alcedo Mora no era un simple asesor. Era dirigente en Mérida del partido PRV-Ruptura y declarado militante «revolucionario». Sin embargo, las investigaciones que hizo sobre el contrabando de combustible desde la población de El Vigía hasta Colombia le trajo represalias.
Alcedo recibió una alerta de su jefe directo, Luis Martínez Rico, sobre una orden de captura en su contra que debía ejecutar el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin). De eso le informó a su familia. Simón Mora cree que fueron efectivos de ese cuerpo de seguridad quienes se llevaron a su padre por las señas que le dieron: vestidos de negro y sin identificación.
«Es una incertidumbre grande porque no es una grapadora que se perdió de la Gobernación de Mérida, es un padre de familia, un ser humano, una persona intachable, un revolucionario crítico que no le gustaban las cosas mal hechas. Él recibía las ayudas que pedían las personas más desamparadas es Mérida, las revisaba y trataba de ayudarlos a todos, especialmente del páramo merideño», afirma.
Simón insiste que el Estado venezolano debe responder cuál es su paradero de su padre. También rechaza que durante estos años se haya intentando imponer la versión de supuestos vínculos guerrilleros.
«El gobierno quiso vincular a mi papá con los hermanos Vergel como si ellos eran guerrilleros, pero eso es totalmente falso. Los hermanos eran refugiados políticos acá en el país porque fueron desplazados por la guerrilla en Colombia», explica.
Eliécer y Jesús Esneider Vergel Prado se dedicaban a la siembra de piñas y venta de semillas de esta fruta. Tenían un terreno alquilado en la población de Onia (municipio Alberto Adriani) y conocieron al popular «Batería» al solicitar ayuda para la reparación del techo del invernadero y su propia vivienda.
Eliécer desapareció el mismo día que Alcedo Mora. Justo se iban a encontrar en el Terminal Pasajeros de la ciudad de Mérida, pues el activista ya le tenía noticias positivas sobre el manto asfáltico que habían solicitado para impermeabilizar los techos.
A Jesús Esneider se lo llevaron de la finca un lunes 2 de marzo. «Una camioneta negra se paró preguntando por semillas de piña, cuando le preguntaron su nombre, él respondió que sí, que era Esneider porque no tenía nada que temer. Lo montaron en la camioneta y también se lo llevaron».
En esos días, recuerda Simón, recibió mensajes del número celular de su padre donde decía que ‘estaba bien’ y ‘rodilla en tierra como lo enseñó el comandante eterno’. «Esos fueron los mensajes que me llegaron y no eran palabras de mi papá. Él siempre acostumbrara a terminar con sus siglas AMM, pero no lo tenían y por eso presumimos que lo mandaron sus captores.»
Alcedo Mora: sin respuesta
Simón Mora recuerda que Naciones Unidas exigió respuestas entre el 2016 y 2017 al Estado venezolano sobre la desaparición del dirigente político. El Estado venezolano respondió que en Venezuela «no existían las desapariciones forzadas teniendo tres desaparecidos desde 2015».
En 2020, tras la publicación de un dictamen del Comité de Derechos Humanos sobre el caso, se conoció que el Estado venezolano maneja la hipótesis de que el activista social había sido secuestrado por parte de grupos irregulares que operan en la frontera. Asimismo, se dijo que en sus investigaciones «no ha surgido ningún elemento que permita evidenciar la participación directa o indirecta de agentes del Estado».
A Colombia también se le pidió que investigara el paradero de los tres hombres. «Pero no hay rastro o registro que hayan ingresado a Colombia. Ellos investigaron y buscaron en sus programas si estaban allá, pero no encontraron nada».
Simón tuvo que salir en 2017 del país luego de ser perseguido por funcionarios que, asegura, son del Sebin. Le allanaron su vivienda e incluso fue atropellado por una camioneta. Su otro hermano ya había salido antes por el hostigamiento. «Para que no me pasara lo mismo que a mi papá, para que no me mataran, yo decidí irme del país. Estuve siete años fuera».
Sin embargo, tras su retorno ha insistido nuevamente en acciones por el paradero de su padre. Este año ha hecho nuevas gestiones con ayuda de Provea para tratar de reabrir el caso.
«Hemos tratado de reabrir el caso por la Defensoría del Pueblo, por la Fiscalía, pero ya encarpetaron el caso de mi papá. Nos dieron diez años para que mi papá apareciera, si no aparecía lo daban por muerto pero nosotros vamos a seguir en la lucha por la aparición de mi papá», afirma Mora.



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