De familia rica en Sincelejo, Aurita lo dejó todo por irse con el socialista Gustavo Castro y en Bogotá nacieron Gustavo y Yara que siguieron con el comunismo.
En las polvorientas calles de Tannurin, en el Líbano, Oriente Medio, se forjó un destino que ha marcado el mapa del poder en el Caribe colombiano y puede tener eco en la Casa de Nariño en las elecciones presidenciales de este 2026.
De esa ciudad partieron los Turbay, los Guerra que se apellidaban Jarb y también los Chadid, entre muchas otras familias que llegaron a la Costa Atlántica colombiana. Entraban por el gran muelle de Puerto Colombia y muchas se dispersaron por las sabanas de Córdoba y Sucre. Empezaba el siglo XX y eran familias cristianas que huían de persecuciones y tensiones del imperio otomano cuyo derrumbe lo precipitaría la Primera Guerra Mundial (1914-1918).
Juan Chadid Raide llegó en esa ola migratoria y se instaló en Sincelejo. Y luego también su hermana Martha Chadid de Jarb, quien llegó viuda con dos hijos, uno de ellos Antonio, de quien descenderían los Guerra. Tan pronto pisó tierra colombiana y dispuesta a integrarse al nuevo mundo, hizo como muchos: tradujo al castellano el apellido sirio-libanés de su marido y lo convirtió en Guerra.
De allí viene la dinastía de los Guerra Tulena, influyentes en la economía y la política de la región que durante décadas pusieron gobernadores y congresistas.
La nueva generación tiene presencia con la senadora Maria Angélica Guerra López quien ocupó la curul de Miguel Uribe Turbay (qepd) y fue reelegida en las elecciones del pasado 8 de marzo con 40 mil votos entrando a formar parte de la bancada de los 17 senadores.
Aurita, una de las cinco hijas de don Juan Chadid, quien había forjado un patrimonio con negocios de telas, tabaco y ganadería en Sincelejo, fue matriculada en el Instituto Nacional Simón Araujo fundado en 1938 en el gobierno de Eduardo Santos, el mejor plantel de la ciudad. Y fue precisamente allí donde la vida le dio un giro definitivo. Inició unos amores que terminaron en boda con uno de los profesores, el licenciado Gustavo Castro. Mayor que ella y de formación marxista influido por la ola mundial de la Revolución Soviética.
Con rebeldía y decisión juvenil, Aurita se enfrentó a una recia oposición familiar que formaba parte de la élite socioeconómica de Sucre que no veía con buenos ojos un matrimonio prematuro, pero no hubo argumento para persuadirla; se casó con el profesor y se trasladaron a vivir a Bogotá.
Puso distancia de por medio e hizo su vida en la capital. La pareja entró a formar parte de los círculos de pensamiento marxista y del naciente partido comunista, fundado en Colombia en 1930 marcado por la Revolución Soviética.
Ya en Bogotá empezó la crianza de sus dos hijos Yara y Gustavo, a quien Aurita bautizó con el nombre de su esposo, por quien había dejado la vida acomodada y de confort que le ofrecía Sincelejo, igual que la extensa familia Chadid, arraigada en la región.
Sin embargo, todo no fue fácil para la joven pareja que buscaba armar la vida en Bogotá. La salud del pequeño Gustavo, afectado por el clima y la altura, los llevaron a tomar una complicada decisión: regresarlo a Sincelejo a vivir en casa de su hermana Luciana. Casada con Antonio Dajer Bohorquez, no tenían hijos y con gratitud lo recibieron y criaron a Gustavo, a quien terminaron adoptando. Pasó a llamarse Gustavo Dajer Chadid.
Estudió derecho en la Javeriana y se consagró como una figura política clave del Partido Liberal en Sucre: fue gobernador de Sucre, senador y Ministro de agricultura en el gobierno de Julio Cesar Turbay. Su sobrino Iván Cepeda lo despidió el día de su muerte en el 2023.
Falleció hoy mi tío, Gustavo Dajer Chadid. A familiares y amigos, les hago llegar mis condolencias y solidaridad. pic.twitter.com/CtEjJWxsam
— Iván Cepeda Castro (@IvanCepedaCast) January 2, 2023
El rumbo que tomó su hermana Yira, la mamá de Iván Cepeda, fue el opuesto. Siguió los pasos de sus padres Gustavo Castro y Aurita Chadid, convencidos del pensamiento marxista, la revolución socialista y el Partido comunista.
La influencia de la independiente y libertaria Aurita, quien rompió con el acomodado clan sirio-libanés de Sucre para abrazar las ideas de izquierda, fue definitiva en la formación de Yira, quien pronto ingresó a la Juventud Comunista y al periódico Voz Proletaria, donde se cruzó con él ya influyente Manuel Cepeda Vargas, con quien se casó. Igual que su madre, escogió a un esposo orientador, mayor y con experiencia.
Allí está el clan de los Guerra Tulena, descendientes de Martha Chadid, y en Barranquilla, los Name Terán, hijos de María, otra de las hijas de don Juan Chadid, quienes continuaron con la tradición de Masones que venía de atrás hasta la tercera generación, como es la del exsenador Iván Name, quien está detenido acusado de corrupción.
Los Chadid se extendieron también a la música: William Meberak Chadid, el padre de Shakira, hijo de otra de las primas, Isabel Chadid.
Y son muchos más, marcados todos por el camino convencional trazado por la cabeza del tronco, el emigrante sirio-libanés Juan Chadid, que les inculcó el espíritu de comerciantes y poseedores de tierras ganaderas en las sabanas de Sucre.
Todos a excepción de Aurita, quien vivió a su manera, independiente, en contravía con los cánones convencionales de las sabanas de Córdoba y Sucre, que por esos azares del destino podría terminar coronando, con su nieto Iván, heredero de sus ideas de izquierda, en la Presidencia de Colombia.
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