Lo que comenzó como una campaña para exigir el regreso de Nicolás Maduro y Cilia Flores parece haberse desvanecido cinco meses después de su detención. Las imágenes de ambos ya no predominan en las calles y las menciones al exmandatario son cada vez menos frecuentes dentro del discurso oficial
Fotos: Luna Perdomo
La imagen de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, llegó a ocupar vallas, murales, edificios públicos y espacios urbanos de todo el país tras el lanzamiento de la campaña «Bring Them Back» (Los Queremos de Vuelta), impulsada después de su captura y traslado a Estados Unidos el 3 de enero. Cinco meses después, esos rostros comienzan a desaparecer lentamente del paisaje.
La presencia omnipresente de Maduro y Flores empieza a diluirse. Las fotografías, afiches y murales que promovían la campaña han ido desapareciendo progresivamente, en contraste con el despliegue masivo que caracterizó las primeras semanas.
La campaña estuvo encabezada por Camilla Fabri, esposa del empresario colombiano Alex Saab y presidenta del movimiento «Los Queremos de Vuelta». Fabri se convirtió en una de las principales voceras de la iniciativa, que organizó actos públicos, actividades de movilización y la colocación de material propagandístico en distintos puntos del país. Se entiende —aunque oficialmente no se ha confirmado— que Camilla Fabri salió del país junto a los hijos de Saab, luego que este fuera enviado a EEUU para enfrentar cargos federales por conspiración, lavado de dinero y corrupción.
La estrategia de Los Queremos de Vuelta incluyó la instalación de contadores de tiempo real que, según sus promotores, serían exhibidos en embajadas y consulados venezolanos alrededor del mundo. Todos marcaban como punto de partida las 2:00 a.m. del 3 de enero, momento en el que se produjo la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores.
La disminución de la propaganda en las calles coincide con una menor presencia de Maduro en el discurso oficial. Un análisis realizado por TalCual cuando se cumplieron cuatro meses de su detención encontró que las referencias públicas al dirigente se habían reducido de forma significativa. Durante abril fue mencionado apenas en ocho ocasiones y, en la mayoría de los casos, únicamente para aludir a decisiones de gobierno o asuntos institucionales. A diferencia de los primeros meses, ya no era presentado como una víctima de secuestro ni como una figura heroica dentro de la narrativa oficial.
Este medio recorrió varias zonas de Caracas para verificar el estado actual de la campaña. Aunque todavía es posible encontrar algunas imágenes de Maduro y Flores tanto en sectores del oeste como del este de la ciudad, la presencia de ambos ya no domina el espacio público como ocurió durante los primeros meses posteriores a su captura.
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Fotografía tomada el 22 de enero
Fotografía tomada el 27 de mayo
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
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