El aumento de los combustibles en Paraguay (de G. 350 a 700 por ahora) implica necesariamente el alza de precios en todos los productos de la canasta básica. Y de todo lo que dependa del transporte de cargas, pero el economista César Barreto descarta una hiperinflación. Veamos por qué
El alza del precio internacional del petróleo a más de 100 USD el barril ya ha producido su inmediata repercusión en Paraguay.
Las empresas privadas han ajustado sus precios ya.
Y la reserva a tres meses proyectada por Petropar puede esfumarse en mucho menos tiempo si la gente acude masivamente a cargar nafta y gasoil en sus estaciones. Cosa que, según su nuevo presidente William Wilka, ya está ocorrindo.
El Paraguay todo transporte de pasajeros (a excepción de 30 buses eléctricos en Ciudad del Este y la misma cantidad en la zona metropolitana) y de cargas depende de la importación de combustibles.
Hasta el 2025 implicaba una salida de divisas del país de unos USD 2300 millones anualmente.
El economista César Barreto entiende que al ser el combustible de uso intensivo en el transporte de cargas y personas, un aumento en el precio repercute directamente en el bolsillo de las personas que poseen algún tipo de movilida propia.
En una segunda ronda a través del aumento en los precios de todos los productos por el aumento en los costos de transporte desde los lugares de producción hasta los puntos de consumo.
Asume que la intensidad de estos efectos dependerá de cuánto tiempo duren los altos precios del petróleo a nivel internacional, que finalmente depende de la duración de los conflictos en el Medio Oriente.
¿Puede provocar una hiperinflacion?
“Si seguimos así ya no se más que va pasar con nosotros”, exclama Julián Vera, propietario de un vehículo que usa como taxi.
“Casi la mitad de lo que juntamos al día va luego en combustibles”, repite, mientras traslada un pasajero de Asunción a San Lorenzo.
La incertidumbre está generando una angustia en la mayoría de los trabajadores, emprendedores y los consumidores.
“No quiero aumentar el precio, pero me veré obligada. Trabajamos demasiado y queda muy poca plata”, sostiene, por su parte, Maria Elizabeth Cáceres, dueña de una lomiteria en Capiatá.
Para este año, el Banco Central del Paraguay proyecta una inflación de 3.5%. Una inflación, en fin, súper controlada.
¿Es posible que ante tanta dependencia del combustible importado esta proyección quede completamente superada y que ascienda al 10 o más por ciento?
El proceso de ajuste de precios de los combustiles “implica una aceleración inflacionaria pero es imposible que se convierta en una hiperinflación“, infiere Cesar Barreto.
Por qué
Según el economista, esta última fase requiere un crecimiento descontrolado de la emisión monetaria por parte del Banco Central, que no ocurrirá por esta razón.
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