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Desesperada búsqueda de desaparecidos en la morgue improvisada de La Guaira

Las Torres de Los Silos en el Puerto de La Guaira funcionan como morgue de emergencia tras el colapso del sistema forense. Entre el sol inclemente y la brisa del mar, familiares viven su propio calvario: mientras algunos retiran cuerpos identificados, otros aguardan en la incertidumbre de un proceso de reconocimiento marcado por la consternación.

Las Torres de Los Silos, normalmente un epicentro de carga y movimiento, se han transformado en el epicentro del dolor. En el sitio, al final del Puerto de La Guaira, se ha improvisado lo que la tragedia obligó a crear: una morgue. Afuera, a la orilla de la calle, bajo un sol inclemente, familiares esperan por entrar a reconocer a su ser querido fallecido mientras otros buscan respuestas.

La espera en Los Silos tiene matices distintos. Están quienes llegan con la confirmación de la pérdida, enfrentándose al proceso final de retiro del cuerpo, y están quienes van a ciegas, con el alma en vilo, solo para saber si su pariente está entre los fallecidos. «Espero no encontrarla», confiesa a TalCual Modesta Alemán. Ella busca a su hermana Matilde Alemán, de 72 años, quien vivía en el urbanismo Luisa Cáceres de Arismendi, en Catia La Mar, una de las zonas más devastadas por el doble terremoto del 24 de junio.

«Dios quiera que no la encuentre ahí y esté en un refugio», clama Modesta, quien señala que el proceso en la morgue improvisada fue rápido. Ella no entró a indagar si su hermana está allí porque se sentía mal. «Desde el terremoto estoy buscándola. Lo seguiremos haciendo. Aquí estamos su hermana y sus sobrinos. Sus hijos están resignados, están destruidos porque creen que está muerta. Pero yo tengo el presentimiento de que está viva», dice.

Foto | Roison Figuera

*Lea también: Morgue improvisada en La Guaira revictimiza a familiares y acentúa la tragedia

La dinámica en el lugar es cruda. Para el proceso de identificación, los familiares son sometidos a una exposición desgarradora. Según las personas que estaban en el sitio, el Servicio Forense ofrece como primera opción el reconocimiento a través de un álbum fotográfico; en caso de no reconocer, dijeron, pueden hacer una visualización de los cuerpos. La experiencia es desigual, pues mientras para quienes ya tienen el nombre el trámite fluye, para quienes buscan en la incertidumbre el proceso se convierte en un laberinto emocional.

El flujo es incesante y mecánico. Cada pocos minutos, el sonido de un motor rompe la calma: las camionetas del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) entran y salen del recinto portuario. Para quienes esperan afuera, el paso de cada vehículo no es solo un movimiento logístico, es un golpe de angustia, pues en muchas ocasiones transportan los cuerpos recién hallados.

Foto | Roison Figuera

En el lugar también estaba Betty Martínez, quien perdió a cinco integrantes de su familia tras el colapso de un edificio en Catia La Mar. Encontraron los cadáveres el 30 de junio, seis días después del terremoto. Contó que llegó a Los Silos con sus familiares ya identificados, lo que facilitó el trámite, aunque advirtió que para quien llegue solo a indagar, la tarea es sumamente difícil debido a la descomposición de los cuerpos.

Relató que, una vez realizado el reconocimiento, se coordina el acta de defunción en el mismo lugar y luego se da la orden para la cremación, proceso que se ejecuta en el cementerio El Valles o en el Parque Cementerio Centro de Paz, en el estado Carabobo, lo que traslada la despedida lejos de casa. El colapso por la emergencia, entonces, añade una barrera más al duelo de las familias guaireñas, que deben recorrer kilómetros para recoger las cenizas de los suyos.

Lo comentado contrasta un reporte hecho por TalCual el día anterior, cuando personas que se encontraban en el lugar dijeron que el proceso era lento y burocrático.

A la orilla de la calle, donde el ruido del mar intenta en vano tapar la tragedia, los guaireños siguen acumulando sus horas de duelo. Mientras tanto, la vigilancia es insistente: funcionarios de la Guardia Nacional (GN) señalaron a TalCual que la prensa no podía realizar grabaciones en el perímetro, argumentando que así lo indica el protocolo. Los familiares siguen llegando consternados, entre la resignación y la esperanza de que, al final de la jornada, el nombre de su ser querido no aparezca en ninguna lista.

rpoleoZeta

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