Venevisión comenzó a mostrar señales de apertura informativa tras años de censura y autocensura, en medio del nuevo escenario político abierto por la extracción de Nicolás Maduro de Venezuela. Aunque su línea editorial sigue marcada por cautelas y omisiones, el canal ha vuelto a mencionar a figuras vetadas, cubrir excarcelaciones de presos políticos y dar espacio a víctimas de la represión. El giro, todavía gradual y limitado, reabre el debate sobre la credibilidad de una marca televisiva que fue clave en la historia reciente del país, pero también señalada por años de silencio y propaganda.
Cuando callar es la regla, informar pasa a ser un hecho sin precedentes recientes, que convierte lo habitual y regular en algo extraordinario. El 28 de enero de 2026 el canal privado Venevisión, el de mayor audiencia en la señal abierta venezolana, resaltó entre los principales temas de interacción social por reseñar a María Corina Machado, tras su reunión con el secretario de Estado de Estados Unidos Marco Rubio. «Sin estridencia mediática, su figura se diluye. Sin titulares simplemente desaparece. Escucha, Venevisión», criticó pocas horas después Diosdado Cabello, en medio de un escenario donde la cabeza del chavismo Nicolás Maduro fue extraído por la fuerza de Venezuela, directo a una cárcel federal en la ciudad de Nueva York.
Se refería Cabello a una nota de apenas 37 segundos, de redacción simple y manejada con pinzas, no editorializada. La emisión de estos 37 segundos planteaba un cambio con una reinterpretación del mensaje. Ni por toda la resonancia global de ambos: ni Machado ni Rubio eran el interés de esa nota informativa. La noticia, esta vez, pasó a ser Venevisión.
En los últimos años, se desdibujó el canal de La Colina como una marca informativa de alto valor. En algún momento fue fundamental en la determinación de responsabilidades de los sucesos de abril de 2002, al registrar a pistoleros chavistas disparando en Caracas desde el puente Llaguno, en el episodio por el cual todavía siguen presos 11 expolicías metropolitanos. O por mostrar el homicidio de Jorge Tortoza, fotógrafo del Diario 2001 abatido en el centro de la capital. Ambas noticias fueron informadas por los reporteros Luis Alfonso Fernández y Elianta Quintero, bajo la dirección editorial de Víctor Ferreres.
Pasados 22 años, la mordaza se siente. La icónica «V» entre laureles de Venevisión —que en 2002 se afianzó como imagen de un canal que se convirtió a 24 horas de información en la cobertura del paro petrolero nacional— ahora es un símbolo de censura con un compás de apertura. Con base en un muestreo de una de las cuatro emisiones semanales (matutina, meridiana, estelar y fin de semana) de Noticias Venevisión, entre el 5 y 30 de enero de 2026, el 45% de las primeras cinco notas correspondió a vocerías oficiales de la administración encargada de Delcy Rodríguez. El 11% (segundo lugar del Top 5) lo ocuparon informaciones sobre los gremios de Fedecámaras, ConIndustrias, Consecomercio y Cámara de Autopartes.
Le siguió en un tercer lugar a la vocería oficial de EEUU. El cuarto y quinto puesto lo completaron, respectivamente, la serie de excarcelaciones de presos políticos (término ausente en Venevisión para la fecha) y la discusión de la Ley de Hidrocarburos en la Asamblea Nacional, que dio luz a Estados Unidos a establecer alianzas comerciales con Venezuela. De las excarcelaciones informadas por Venevisión en enero (dentro de este top 5), resaltan únicamente las de ciudadanos extranjeros o con doble nacionalidad, donde el sujeto noticioso no radicó en las víctimas o sus familiares en las puertas de centros de reclusión, sino las embajadas que comunicaban a través de notas oficiales, lo cual aproximó más al canal a las premisas de la comunicación institucional.
Hiowanka Ávila, integrante del Comité por la libertad de los presos políticos (Clippve), señala que su vocería ha tenido presencia en medios nacionales después de la extracción de Maduro y la exdiputada Cilia Flores. «Venevisión sí nos entrevistó alguna vez en las afueras del centro de reclusión de El Rodeo. Eso fue después del 8 de enero, cuando el señor Jorge Rodríguez iba a hacer unas liberaciones o amnistía, que hasta ahora no ha cumplido su propósito mientras sigan presos políticos. Es difícil hablar de libertad de expresión para presos políticos y familiares, si los periodistas que comunican nuestros casos no tienen garantías básicas, porque sabemos en Venezuela de periodistas presos por hacer su trabajo en estos años recientes», señala Ávila, hermana del joven Henryberth Rivas, acusado de homicidio en grado de frustración por el caso drones.
De los políticos mencionados o entrevistados en el top 5 de enero en Venevisión (mes de la captura de Maduro) no estaban Andrés Velásquez o Andrea Tavares. Pero sí los diputados Bernabé Gutiérrez y Henrique Capriles. La noticia que, sin embargo, se viralizó en redes el 28 de enero corresponde a una nota de las 5:16 de la tarde, en la que María Corina Machado fue llamada por su propio nombre. Esta vez, dentro de un avance informativo.
Personal de prensa de este medio señala a TalCual que la decisión de informar sobre la agenda de la ahora Nobel de Paz es un acto de responsabilidad que retoma la línea del momento que vive el país, «ya que con la gerencia anterior no se permitía informar nada sobre ella después de La Salida, pero sí sobre Edmundo González, que fue su candidato tapa. María Corina estuvo vetada en Venevisión, al menos desde 2014, aproximadamente. No solo ella, también Antonio Ledezma y Leopoldo López también».
Periodistas de Venevisión agregan que durante la intervención militar de EEUU en Venezuela la madrugada del sábado 3 de enero, «era realmente difícil esperar una cobertura, considerando que los fines de semana no sale nada por guardia los sábados. Desde 2017 ocurren guardias solo los domingos. La gente tampoco sabe que el noticiero de la noche se estaba grabando en la tarde, por condiciones propias del país. Eso puede explicar por qué para el noticiero estelar no se transmiten informaciones actualizadas de Machado, ni de ninguna otra persona. Pero que salga ahora una noticia de aunque sea 30 segundos sobre una figura tan relevante, titular de un Nobel de Paz, dice mucho del momento que estamos viviendo», aseguran los comunicadores.
En avance informativo del 4 de enero, la periodista Milagros Zambrano –de alta credibilidad y seriedad en todas las etapas del canal– comunicó el anuncio de Donald Trump sobre la extracción de Maduro del territorio en medio de bombardeos en varias zonas del país. Una decisión dificil, pero necesaria, comunican fuentes de este medio.
Walter Molina, politólogo egresado de la Universidad Central de Venezuela, explica cómo debe entenderse la relación de los medios con el poder en procesos de transición. «Lo primero es decir es que no hay una regla. En momentos de transición la mayor parte de las cosas son inciertas. Es una zona gris; por eso hablamos de una transición. En el caso de Venezuela es un proceso con aristas poco comunes, comenzando por un tutelaje casi absoluto de EEUU sobre la administración de Delcy Rodríguez. De manera que todo lo relativo a las comunicaciones forman parte de ese nuevo momento en la que no estamos seguros si terminará en democracia, ojalá sí. De manera que los medios que deseen hacerlo medirán la situación para hablar de cosas que hace tres meses no se podía hablar de ninguna manera.
Pese a que estadísticamente Venevisión, durante el mes de la extracción de Maduro, siguió apegado a su estructura de años recientes, el restablecimiento informativo es real, con profesionales de la prensa que propician cambios que, por mínimos, también son perceptibles. «El ambiente es de optimismo en el canal. Dentro de la redacción tratamos de avanzar como equipo, para estar en sintonía con lo que el país demanda en términos informativos y desde luego, cuidándonos porque sabemos muy bien las consecuencias de lo que hacemos: de lo que se ve en pantalla y de lo que no se ve. En la calle y en redes sociales se percibe lo bien recibido de todo este esfuerzo. Venevisión tiene una dirección informativa responsable y que se diferencia de la anterior. Eso nos da tranquilidad», revelan otros trabajadores del canal.
El cambio ha sido gradual, con un mes de febrero que priorizó en algunas emisiones de sus noticieros las excarcelaciones de los presos políticos de los penales Zona 7, Tocorón y El Rodeo en voz de sus propios familiares. Febrero también incorporó en el canal el uso frecuente de la expresión «presos políticos», aunque antecedida de la aclaración «denominados». Y también se escucharon equivalencias de «de grupos radicales» a chavismo y oposición (programa Abriendo Puertas del 15 de febrero en entrevista con la dirigente de oposición Delsa Solórzano), generando críticas en redes sociales por «equipara víctimas y victimarios».
El mes de marzo siguió también la línea de cambios. Esta vez con entrevistas a víctimas de la represión chavista, como María Oropeza: abogada y dirigente de Vente Venezuela detenida en 2024; y más adelante con una conversación grabada con Perkins Rocha, aún en prisión domiciliaria. El primer preso entrevistado desde su hogar-celda por el canal en esta etapa.
En abril, Noticias Venevisión estrenó nuevos presentadores, Shirley Varnagy y Luis Olavarrieta, y un comentario editorial al inicio de las emisiones estelares en su nuevo horario a las 7:00 p.m.
Consultado sobre cómo se construye la reputación de una marca informativamente ausente por más de 20 años, Walter Molina tiene sus reservas. «Sabemos que la censura es obligada, involuntaria. Pero la autocensura es un paso más adelante. En Venevisión se traspasaron ambas, hasta el punto de ser propagandistas del régimen chavista… y eso no se olvida. Espero que este cambio signifique un impulso para que Venevisión pueda liderar esa nueva etapa», en la que el noticiero es dirigido editorialmente por personas respetables en el oficio, añade el politólogo.
Considera que la entrevista a María Oropeza tiene un doble significado que no solo representa a las víctimas de violaciones de derechos humanos, sino también esa línea política dura de María Corina Machado, «aunque su nombre después fuera cortado durante la entrevista cuando Oropeza mencionó a la Nobel de Paz», concluye el experto.
La marcha icónica de Venevisión, esa que ha removido fibras en momentos importantes del país, sonó de nuevo en señal abierta para acompañar la transmisión de la victoria de Venezuela ante EEUU en el Clásico Mundial de Béisbol 2026. «Ahí escuchábamos la felicidad de los venezolanos tras este gran hito histórico. Antes de despedir este contacto quisiera decir que esto también es una señal de que Venezuela será grande nuevamente. Lo merecemos como país y también como venezolanos», resumió con pocas palabras el periodista Andrés Díaz Hernández en la pantalla del canal 4 a propósito de la victoria de Venezuela en el Clásico Mundial de Béisbol, al vincular con sutileza una serie de acontecimientos políticos, deportivos y culturales que vislumbran esperanza.
Al cierre de marzo, otra personalidad del chavismo, Ernesto Villegas, resintió el cambio de Venevisión tras informar uno de los apagones que estaba afectando a la propia planta televisiva, mostrando en penumbra los pasillos y ascensores. En otro reporte del 20 de marzo, el canal mostró las opiniones de malestar de la gente en la calle por los apagones en Mérida, Trujillo, Zulia y Táchira.
«Debo llamar la atención del preocupante uso de algunos medios para tratar de crear un clima de exacerbación de malestares. La tentación del 11 de abril (de 2002) sigue gravitando en algunas mentes que tienen incidencia… lo voy a decir: Venevisión (…) Supuestamente hubo un apagón y mostraron los espacios del canal en tinieblas. ¿En qué lugar del mundo un canal hace de eso una noticia, que ocupe un espacio tan costoso?», lanzó el exfuncionario.
Televen rompió las cadenas en el mes de febrero y marzo priorizando las voces de víctimas de violaciones de derechos humanos, lo cual marca un termómetro de la cobertura informativa en Venezuela, considerando que ese canal mantuvo una línea crítica aunque moderada al gobierno de Maduro.
María Alejandra Rodríguez, familiar de otro preso político en Venezuela, echa de menos coberturas informativas en las que las víctimas tengan visibilidad que corresponde. Residente en Madeira e hija del militar lusovenezolano Juan Francisco Rodríguez, indica que la «libertad de expresión que hay en Portugal permitió avances en el caso con un acompañamiento consular presencial en Venezuela. Sobre mi papá no he podido denunciar su situación en medios nacionales, pero es muy positivo que ahora haya una apertura pantallas nacionales. Mi temor es que esto dé una falsa imagen de libertad mientras todavía hay presos políticos, así que todavía veo esto con mucha aprehensión.
La desaparición del dirigente Primero Justicia Juan Pablo Guanipa, tras 10 horas de su excarcelación en el mes de marzo, también tuvo lugar entre las primeras cinco notas de apertura de los noticieros de Televen, en la voz de su hijo Ramón Guanipa. «Miedo tenemos todos. Miedo tiene mi padre. Miedo tengo yo. Miedo tienen todos los venezolanos. Pero si el miedo es lo que va a condicionar nuestro accionar y nadie habla, y nadie sale y nadie dice, entonces este es el mejor país del planeta y nadie nunca se va a enterar de que esta es una dictadura», expresó el joven Ramón Guanipa ante la prensa, con un mensaje tan contundente como realista, que describe bien las relaciones entre los medios y el poder en procesos de transición cuando informar es noticia.
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